La Sierra de Francia, un viaje por sus pueblos y paisajes

La Sierra de Francia, situada al sur de la provincia de Salamanca es uno de esos lugares donde la esencia de los mágico y lo legendario aun persiste, no en vano estas tierras lindan con la también mágica comarca de las hurdes, ya en tierras cacereñas. El aislamiento de este espacio natural y su escarpada orografía ha dado pábulo a toda clase de historias y leyendas que en muchos casos se remontan muy atrás en el tiempo, de hecho este lugar ya fue habitado por el hombre desde el neolítico, prueba de ello son las pinturas rupestres halladas en el valle de las Batuecas. También es una tierra donde encontraremos bellos pueblos de origen medieval que no solo conservan sus antiguas edificaciones, sino también sus más ancestrales tradiciones, siendo el pueblo de La Alberca el testimonio más fehaciente.

Mirador, Peña de Francia, Salamanca
Balcón de Santiago, Peña de Francia

Esta sierra de pliegues y valles donde abundan castañares, robledales y alcornocales guarda un ecosistema que le ha valido ser declarada por la UNESCO Reserva de la biosfera, un fantástico paisaje que en los meses de marzo y abril se tiñe de blanco gracias a los cerezos en flor. Aunque el pico más alto de la Sierra de Francia es La Hastiala con 1.735 metros, el más emblemático es sin duda la Peña de Francia, pues aquí se ubica uno de los santuarios más importantes de toda la provincia de Salamanca. Este punto es sin lugar a dudas un buen comienzo para empezar a conocer esta tierra antaño aislada y mal comunicada, y aunque afortunadamente ya no es así, aun sigue guardando ese halo de misterio que la hace tan atractiva.


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La Peña de Francia y su santuario

Destacando sobre la llanura castellana, dentro del Parque Natural de las Batuecas, se encuentra la Peña de Francia, un impresionante risco de 1.723 metros de altitud en el que se sitúa el Santuario de la Peña de Francia. Aunque este edificio fue construido por los dominicos entre los siglos XVII y XVIII este lugar ya era desde el siglo XV un punto de peregrinaje, pues según cuenta la leyenda en el año 1434 el monje y peregrino francés Simón Vela encontró aquí una imagen de la Virgen María, la cual se venera hoy en día en el santuario. Tanto la sierra como la Peña de Francia deben su nombre a una colonia de franceses que vinieron a esta zona para repoblarla. Este hecho ocurrió entre los años 1188 y 1230 cuando tras la reconquista el Rey Alfonso IX de León mandó repoblar esta zona, aunque esta colonia de franceses no vinieron solos, pues también vinieron gentes procedentes del norte de la Península Ibérica.

Santuario Peña de Francia, Salamanca

Son varios los edificios que conforman este santuario declarado Monumento histórico-artístico en el año 1956. Dentro de todo este conjunto destaca la iglesia construida a mediados del siglo XV en estilo gótico, aunque su torre fue construida en el siglo XVIII. Esta iglesia consta de tres naves con tres capillas y una sacristía construida en el siglo XVI, cuya bóveda gótica recuerda a la del claustro de los Reyes del Convento de San Esteban de Salamanca. En el interior de la iglesia se encuentra la imagen de Nuestra Señora sobre un camarín situado en la roca más alta de la montaña, motivo por el cual el prebisterio queda visiblemente descentrado respecto a la nave central. Esta imagen no es la original ya que esta talla fue realizada en el año 1890 por el escultor madrileño José Alcoberro, aunque en el interior de esta figura se introdujeron los restos de la imagen primitiva.

Iglesia, Peña de Francia, Salamanca

Los otros edificios que conforman este conjunto religioso son la hospedería para visitantes, un convento del siglo XV, y la capilla de la Virgen Blanca construida en el siglo XVI y que flanquea una amplia plaza con una cruz situada en su centro. Una parte también importante de este conjunto es el Mirador de Santo Domingo, lugar desde el cual se divisan las mejores panorámicas de la Sierra de Francia y donde un reloj de sol nos indica dónde están situados cada uno de los pueblos de esta serranía. También se obtienen unas buenas vistas desde el Balcón de Santiago, un pequeño mirador situado junto al santuario y la plaza. Este mirador debe su nombre al apóstol Santiago, pues según cuenta la leyenda, en este punto los canteros que extraían la roca para la construcción del santuario encontraron la imagen de Santiago, de hecho, una de las capillas de la iglesia está dedicada a este apóstol.

Peña de Francia, Salamanca

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Valle de las Batuecas

El valle de las Batuecas, lugar privilegiado por sus paisajes y naturaleza, ya fue habitado por el ser humano en la época neolítica. Prueba de ello son las pinturas rupestres diseminadas entre los abrigos de cuarcita que conforman este valle profundo y aislado. Estas pinturas tienen una antigüedad de entre 5.000 y 7.000 años, y en ellas se representan figuras animales y humanas junto a unos símbolos esquemáticos cuya interpretación sigue siendo hoy en día un auténtico misterio. El color predominante de estas pinturas es el ocre, aunque también se pueden ver figuras pintadas en rojo o negro donde la cabra y el ciervo son los animales más representativos.

En este magnífico entorno natural tendremos la posibilidad de realizar diferentes rutas siguiendo el curso del río Batuecas, siendo uno de sus puntos más emblemáticos el salto de agua conocido como la Chorrera de las Batuecas, una espectacular cascada de 12 metros de altura. Estas rutas también nos llevarán a las pintura rupestres antes mencionadas, las cuales se encuentran diseminadas en 15 puntos diferentes, como por ejemplo los Canchales de la Pizarra, la Cueva del Cristo, el Risco del Ciervo o el Canchal de las Cabras pintadas, al que llegaremos siguiendo el sendero señalizado que parte desde el Convento de los Carmelitas Descalzos.

Valle de las Batuecas, Salamanca

Lo recóndito y aislado de este valle fue el motivo por el cual una comunidad de Carmelitas Descalzos decidió construir aquí un convento en el año 1599, un retiro espiritual ideal para cumplir sus tres grandes preceptos: Oración, silencio y trabajo en común. Este Convento de Carmelitas Descalzos también es conocido con el nombre de Monasterio de San José de Batuecas, y está compuesto por una puerta de entrada que da paso a una zona ajardinada con cipreses que se encuentra cercada, y en cuyo centro se halla la iglesia junto al convento y las dependencias. La composición y estructura de este convento es única en el mundo pues se trata de un eremitorio cenobítico con orígenes eremitas, siendo por lo tanto el único desierto carmelitano del mundo. De hecho, en los alrededores de este valle se hallaban decenas de ermitas, algunas de la cuales estaban construidas en el tronco de unos grandes robles.

Convento valle de las Batuecas

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Convento abandonado de la Casa Baja

A unos 15 kilómetros de la Peña de Francia y cerca de la población de El Maíllo se encuentran los restos del Convento de la Casa Baja. Este complejo religioso como muchos otros de la geografía española está abandonado, y la vegetación y la maleza ya hace tiempo que empezaron a cubrir sus paredes. La primera piedra de este convento se colocó el 18 de agosto de 1516, y el motivo de su construcción fue para hospedar en los meses más duros del invierno a los frailes dominicos que habitaban en el monasterio de la Peña de Francia, trasladándose a este lugar cuando llegaban las primeras nieves.

El nombre de «casa baja» precisamente viene por ese traslado de los frailes desde las alturas de la Peña de Francia, y en ese momento llegó a hospedar a una comunidad de 22 religiosos, siendo  Francisco de Salamanca su primer prior. La Casa Baja llegó a ser uno de los conventos más bellos que llegaron a poseer los dominicos en España, y eso que solo vivían aquí unos pocos meses, pues el resto del año este convento sirvió a los frailes de almacén de provisiones y alimentos.

Convento de la Casa Baja, Salamanca

El conjunto de este convento está formado por una iglesia de estilo neoclásico y un magnifico claustro de estilo Gótico-Isabelino de piedra de sillería formado por siete arcos, en torno al cual se hallan la sacristía, el calefactorium y la sala capitular. Al sur, en la planta baja de este complejo se encuentra el refectorio; y en la planta alta las 31 habitaciones de los frailes. Aunque hoy en día la maleza lo cubre todo, este convento llegó a tener un pequeño bosque de castaños en el que se encontraba una huerta con dos fuentes y dos estanques.

Las vicisitudes de la historia dejaron su huella en la Casa Baja, pues durante la guerra de la independencia buena parte de este conjunto quedó deteriorado, hasta que en el año 1816 los frailes comenzaron a restaurarlo. Pero 20 años más tarde, con la desamortización de Mendizábal, el convento quedó abandonado pese a pasar a manos privadas. Aunque la Casa Baja fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1978 aún sigue esperando ser reformada o por lo menos conservada, pero el interior de su iglesia con sus paredes mohosas junto con los restos de dos antiguos carromatos nos muestra la imagen más representativa del abandono.

Convento de la Casa Baja, Salamanca

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Pueblos de la Sierra de Francia


La Alberca

Uno de los pueblos más representativos de la Sierra de Francia es La Alberca, uno de los municipios españoles que mejor ha sabido conservar sus tradiciones y leyendas, no en vano este bello pueblo fue declarado Patrimonio Cultural en el año 1940. Recorrer sus calles empedradas es un auténtico viaje a la Edad Media, pues aún conserva en muy bien estado sus casas de piedra con entramados de madera, algunas de ellas decoradas con coloridas flores en las estaciones de primavera y verano. La Alberca recibe este nombre por la abundante agua que corre por sus alrededores, de hecho su nombre original era «Al-Bereka», palabra de origen árabe y hebreo cuyo significado es lugar de aguas.

Entre la intricadas y laberínticas calles de La Alberca se abre la Plaza Mayor, sin lugar a dudas la imagen más representativa de este pueblo. Sus soportales con columnas de granito, las fachadas de las casas, y el crucero de granito que preside todo el conjunto ha sido motivo de inspiración para muchos pintores que han pasado por esta localidad salmantina.

La Alberca, Salamanca
Plaza Mayor

Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la Plaza de la Iglesia donde se halla el templo más importante de la población, nos referimos a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el año 1730 por el arquitecto Manuel de Lara Churriguera. Esta iglesia fue construida sobre un templo ya existente, y su característica principal es la sencillez y monumentalidad de todo su conjunto, destacando sus grandes columnas, arcos y bóvedas, cuya fisonomía está muy próxima al estilo neoclásico.

La Alberca, Salamanca

Pero La Alberca no son solo sus edificios, calles y plazas, es también puro sentimiento ancestral, lo comprobaremos cuando el crepúsculo de la tarde empiece a caer, pues es en ese preciso momento cuando comenzaremos a oír el tañir de una campana acompañada de un salmo. Se trata de la Moza de Ánimas, que acompañada por otras mujeres van recorriendo las calles del pueblo llamando a la oración a los vecinos, una tradición que se remonta al siglo XVI, haciendo de este pueblo un lugar imprescindible para quienes buscan ritos prácticamente extinguidos.

La Alberca, Salamanca

Mogarraz

Mogarraz, al igual que La Alberca y otras poblaciones cercanas, se caracteriza por sus casas de entramado de madera y sus calles de trazado irregular, aunque también tiene elementos que la hacen diferente del resto, como el elevado uso del granito para sus edificaciones, sus pasadizos y unas singulares escaleras que desde las calles se elevan hasta la puerta de entrada de algunas de las viviendas. El origen de Mogarraz se remonta al siglo XI cuando fue construida y repoblada por franceses, gascones y roselloneses, motivo por el cual hoy en día aún subsisten apellidos de origen galo. Sus tradiciones folclóricas y culturales aún se mantienen en este bello pueblo salmantino lo que le valió a Mogarraz ser declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1998.

Mogarraz, Salamanca

Lo primero que sorprenderá al viajero cuando se adentré en las calles de Mogarraz serán los retratos que adornan muchas de las fachadas de las casas que conforman esta población. Estas singulares obras son las protagonistas de una curiosa historia que comenzó a finales de los años 60, cuando Alejandro Martín Criado, alcalde por aquellas fechas de Mogarraz se encargó de retratar a todos los vecinos del pueblo para que pudieran cumplimentar su DNI. Hasta aquí fue todo normal, hasta que en el año 2008 Florencio Maíllo, un pintor de la zona, recuperó este archivo fotográfico para crear un museo al aire libre, donde todos estos rostros quedaron retratados sobre unos grandes lienzos de chapa que desde el año 2012 lucen en muchas de las fachadas de las casas.

Mogarraz, Salamanca

De Mogarraz también hay que destacar la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, un templo de una sola nave cuya austeridad general contrasta respecto a su bóveda barroca de medio cañón. La torre del campanario se encuentra separada de la iglesia y fue construida a principios del siglo XVII, una singular muestra arquitectónica que se repite en pueblos de la zona como Miranda del Castañar y Cepeda. Otro edifico de interés es la Ermita del Humilladero situada a la entrada del pueblo. Esta ermita fue construida en el siglo XIII y junto a la Cruz de los Judíos, un crucero construido en el siglo XVII situado justo enfrente de la ermita, conforman una de las imágenes más representativas de Mogarraz.

Mogarraz, Salamanca

Miranda del Castañar

Encaramada sobre un promontorio rocoso se encuentra la población de Miranda del Castañar, destacando de entre todas la edificaciones la silueta de su castillo. Este pueblo mantiene su esencia medieval no solo por esta construcción, sino también por la muralla que la rodea, construida entre los siglos XII y XIII. Esta muralla se conserva en muy buen estado, prueba de ello son sus cuatro puertas conocidas con los nombres de San Ginés, Nuestra Señora, San Benito y del Póstigo.

El castillo fue construido en el siglo XV y de todo su conjunto destaca la torre del homenaje, rodeada por un circuito amurallado formado por pequeñas torres semicilindricas. Este castillo llegó a pertenecer a la familia de los Zuñiga, de hecho aún se puede ver su escudo, y posteriormente a la Casa de Alba, pero en el año 1954 la Duquesa de Alba lo donó al pueblo. Posteriormente, en el año 1969 fue comprado por unos particulares, y aunque el castillo fue declarado Monumento Nacional en el año 1931, actualmente amenaza con convertirse en una ruina, pues tanto sus propietarios como el Ayuntamiento no terminan en ponerse de acuerdo de una vez por todas para acometer unas más que necesarias reformas.

Miranda del Castañar

De Miranda del Castañar hay que destacar a parte de sus calles de entramado medieval algunos edificios como la Alhóndiga, situada junto a la Puerta de San Ginés. Fue construida en el año 1585 y servía para almacenar el trigo, aunque en la actualidad es sede del Ayuntamiento. La iglesia parroquial de Santiago y San Ginés de Arlés es un templo sencillo de estilo gótico construido entre los siglos XIII y XIV, al que se le realizaron con el paso del tiempo distintas reformas, siendo una de ellas el pórtico situado en el costado norte. Su sala rectangular dividida en tres naves destaca por sus artesanados mudéjares, que junto al pequeño museo que alberga en su interior son motivos más que suficientes para su visita. Justo enfrente de esta iglesia se encuentra la Torre de las Campanas construida en el siglo XVII con un marcado estilo clasicista, que junto al castillo y su torre del homenaje son los monumentos más visibles de la población.

Miranda del Castañar, Salamanca

San Martin del Castañar

Sobre una atalaya natural donde se encontraba un antiguo asentamiento romano se yergue la población de San Martín del Castañar, que al igual que otras poblaciones de esta comarca parece haberse quedado congelado en el tiempo. Esta sensación se incrementará cuando nos adentremos por sus enrevesadas calles, donde encontraremos las típicas casas con entramados de madera junto alguna que otra casa palaciega con su escudo nobiliario. Muchas de estas calles nos llevarán hasta la Plaza Mayor, centro neurálgico de la población. Esta plaza soportalada es de trazado irregular, y en ella se halla una fuente de la que brota las aguas cristalinas de un manantial cercano, y que por la calidad de sus aguas aún se sigue recogiendo como se hacía antaño.

San Martín del Castañar, Salamanca

Uno de los monumentos más destacados de San Martín del Castañar es la Iglesia parroquial de San Martín de Tours, declarada Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural en el año 1981. Su construcción comenzó en el siglo XIII, aunque en los siguientes siglos se hicieron sucesivas reformas, siendo una muestra de ellas su puerta meridional gótica del siglo XVI, y la torre, la bóveda de crucería y el cimborrio del siglo XVIII. Del templo original se conserva la puerta septentrional, el cuerpo de naves con sus muros exteriores y en el interior unos grandes arcos de estilo morisco. Sobre unas de sus puertas se halla una estela romana en la que se halla esculpida una luna creciente, siendo este el vestigio más antiguo de San Martín del Castañar.

San Martín del Castañar, Salamanca

El castillo de San Martín del Castañar es otro de sus edificios más importantes. Se sabe que fue construido en el siglo XV, siendo su funcionalidad algo incierta, aunque en algunos documentos se presenta como un castillo palaciego perteneciente al matrimonio formado por la hija del Conde de Miranda del Castañar y un noble de la villa de San Martín. El castillo ha sido restaurado y en su interior acoge el Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes de la Reserva de la Biosfera de las Sierras de Béjar y Francia, además de contar en lo alto de la torre con un mirador que ofrece unas fantásticas vistas del entorno.

A las afueras del pueblo, en uno de los rincones con más encanto, se encuentra un pequeño puente medieval de piedra que cruza el río Canderuelo, y que nos conduce hasta las ermitas del Humilladero y del Socorro, además de las ruinas del Convento de Santa María de Gracia. Este convento se construyó en el año 1430 por orden del Obispo Sancho López para cedérselo a los franciscanos, y gracias a las sucesivas donaciones con el tiempo se fueron haciendo varias ampliaciones, hasta que en el año 1837 fue abandonado. Cerca de estos lugares se hallan restos de calzadas y lápidas romanas que confirman el origen romano de esta población, un motivo más para que San Martín del Castañar fuera declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1982.


Dónde Alojarse

Al combinar este viaje con las Hurdes en Extremadura buscamos un alojamiento que estuviera bien comunicado con la Sierra de Francia. Elegimos unas cabañas situadas en la pequeña localidad de Las Mestas, un pequeño pueblo de las Hurdes que se encuentra estratégicamente situado junto al Valle de las Batuecas y la Sierra de Francia. Nosotros nos alojamos en las Cabañas de las Mestas, un pequeño y coqueto camping de diez cabañas adaptadas para dos y cuatro personas con cocina, cuarto de baño y todas ellas rodeadas de un entorno natural.

Cabañas Las Mestas, Las Hurdes

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4 Comentarios

  1. Batuecas me parece un nombre de lo más atractivo e inspirador. Además tras leer tu post creo que es un destino perfecto para una escapada.
    La iniciativa de Mogarraz ¡me encanta! Y por lo general son lugares con mucha historia así que anotada queda la Sierra de Francia :)
    ¡Un saludo!

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    1. Es una zona preciosa para conocer en unos días. Tiene pueblos y lugares muy interesantes. Si no lo conoces tienes que ir.

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  2. Hemos estado en todos esos lugares de Salamanca y la verdad es que es una zona de lo más sorprendente, porque no te esperas encontrar unos pueblos tan bonitos en medio de tanta frondosidad. Hicimos una ruta de senderismo en Mogarraz: "la ruta del agua" y es increíble ver la variedad de la vegetación y la cantidad de frutales diferentes y cepas que había. Una zona perfecta para un largo din de semana. Un saludo

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    Respuestas
    1. A nosotros no nos dio tiempo a hacer ninguna de las rutas de la zona, ya que este viaje lo combinamos con las Hurdes en Extremadura. Pero la zona merece la pena dedicarlos unos cuantos días a esta preciosa zona.

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