Al lado del formidable parque natural del que ya hablamos en la primera parte de este artículo se encuentra una joya de la arquitectura cisterciense, se trata del llamado Monasterio de Piedra que da nombre al lugar en su conjunto.

Historia del Monasterio de Piedra

Una comunidad de doce monjes junto con su abad, procedentes del monasterio de Poblet, se asentaron en el lugar propiciando la construcción del monasterio. Las obras se iniciaron en el año 1195 prolongándose hasta el año 1218. Su planta de estilo románico tardío y típicamente cisterciense tiene forma de cruz, con crucero, ábside central poligonal reforzado por grandes pilares y cuatro ábsides laterales. En todo este conjunto se aprecian elementos góticos, renacentistas y barrocos, que se fueron añadiendo en siglos posteriores. Únicamente la nave sur conserva buena parte de su cubierta, transmitiendo todo el conjunto un aire de melancolía, típico de lugares en ruinas como este, a la vez que una misteriosa serenidad lo envuelve todo.

Monasterio de Piedra, Nuévalos (Zaragoza)

En la nave central se encuentran unas escaleras que llevan a una cripta de forma semicircular cubierta por media esfera.

Monasterio de Piedra, Nuévalos (Zaragoza)

Monasterio de Piedra, Nuévalos (Zaragoza)

Paseando por las ruinas miramos el cielo y pensamos, "que maravilloso espectáculo sería contemplar estas ruinas en la noche bajo un cielo despejado y repleto de estrellas".

Monasterio de Piedra, Nuévalos (Zaragoza)

El claustro del Monasterio de Piedra

El claustro, lugar de paseo y meditación para los monjes, está compuesto por un bellísimo jardín rodeado de pasillos cubiertos por arcos apuntados con sencilla decoración vegetal en sus capiteles.

Claustro, Monasterio de Piedra

Claustro, Monasterio de Piedra

La Sala Capitular

Dentro del claustro se encuentra la Sala Capitular, una preciosa estancia donde antaño los monjes resolvían litigios y recibían a los neófitos entre otras cuestiones.

La portada de acceso a la Sala Capitular es de estilo gótico, con sus arcos y capiteles decorados con puntas y motivos vegetales.

Sala capitular, Monasterio de Piedra

El interior de la sala se articula sobre cuatro columnas decoradas con pequeños capiteles de decoración vegetal que aún conservan su antigua policromía.

Sala capitular, Monasterio de Piedra

El museo del vino en el Monasterio de Piedra

Dentro del monasterio también se encuentra la Cilla. Es un edificio rectangular con dos alturas que antiguamente servía como bodega y granero. En la actualidad alberga el Museo del Vino de la D.O. de Calatayud, junto con una exposición de aparejos agrícolas.

El museo muestra la historia del vino en Calatayud, que se remonta a la época celtíbera y romana, pasando por la edad media, donde los monjes cistercienses se encargaron del cultivo de la vid y de la elaboración del vino, hasta llegar a la época actual con las nuevas técnicas de producción. La primera referencia escrita sobre la calidad de los vinos de la comarca es del historiador Marco Valerio Marcial, que vivió en el siglo I en la ciudad romana de Augusta Bíbilis, hoy Calatayud.

Museo del Vino, Monasterio de Piedra

En estos almacenes se realizaron unos pozos llamados neveras o fresqueras, donde los monjes acumulaban nieve mezclada con paja de arroz para conservar fresca la temperatura ambiente, y así mantener en buen estado los alimentos.

Museo del Vino, Monasterio de Piedra

También se explica la elaboración tradicional del vino mediante unas figuras de monjes que parecen revivir épocas pasadas.

Museo del Vino, Monasterio de Piedra

Otra sala es la Cocina Monacal, lugar dónde se elaboró el primer chocolate de Europa, y que por ello actualmente alberga el Museo del Chocolate.

Un poco de historia sobre el cacao

La primera vez que el mundo occidental tuvo noticias de la existencia del cacao fue en el año 1502, fecha del cuarto y último viaje de Colón, donde el almirante junto con sus hombres fueron obsequiados por los indígenas con tejidos de seda, objetos de cobre y según los historiadores una especie de almendras utilizadas como bebida que luego resultaría ser el cacao. Estas habas de cacao fueron llevadas a España y presentadas en la Corte para ser analizadas, no concediéndole ninguna importancia, ya que por su sabor amargo, olor y color no agradó a nadie.

Fueron necesarios que transcurrieran 27 años para que otro navegante español, Hernán Cortés, llegara a las costas de Yucatán (México) y convenciera a los españoles de las grandes propiedades y del comprobado poder curativo del cacao. Acompañando a Hernán Cortés se encontraba Fray Jerónimo de Aguilar, que envió el primer cacao junto con la receta del chocolate al abad del Monasterio de Piedra, D. Antonio de Alvaro.

Exposición del chocolate, Monasterio de Piedra

La gran importancia de este cultivo originó una rápida expansión por Centroamérica y Sudamérica, desde donde ya en el año 1634 se exportaban grandes cantidades de habas de cacao con destino a España. Los holandeses, pueblo muy vinculado al cultivo del cacao, plantaron árboles en Java y Sumatra en el siglo XVII, extendiendo el cultivo en Sri Lanka, Nueva Guinea, Indonesia, Samoa, Las antiguas Hébridas y Filipinas.

El siglo XVIII fue llamado el siglo de oro del chocolate, ya que en esta época se efectuaron varias formulas tradicionales, siendo la más conocida la que estaba compuesta esencialmente por cacao, azúcar y canela. Durante el siglo XIX los portugueses plantaron árboles jóvenes de cacao en la isla de Santo Tomé, cerca de la costa de África. En la actualidad, Costa de Marfil, Brasil y Malasia, son los máximos productores de cacao, con casi un 50% de la producción mundial.

El Refectorio

Al lado de la cocina se encuentra El Refectorio, espacio donde los monjes comían en una mesa con forma de U, en cuyo lateral derecho estaba el púlpito, donde el monje lector leía las escrituras durante la comida. Esta sala, de estilo gótico cisterciense del siglo XII es de planta cuadrangular y bóveda sexpartita, y por su distribución crea una gran acústica.

Refectorio, Monasterio de Piedra

El Calefactorio

La última sala que visitamos dentro del monasterio es El Calefactorio, estancia con un ventanal y dos arcos a los lados, donde por uno de ellos podemos acceder al piso inferior, y en el que se encuentran los túneles practicados para calentar la estancia. En esta sala se preparaban los materiales necesarios para la copia de manuscritos que se llevaba a cabo en el scriptorium.

Calefactorio, Monasterio de Piedra

Una vez en el exterior y en el lado opuesto a la entrada del parque natural se encuentra la antigua hospedería, conjunto monástico del siglo XII que actualmente alberga el hotel, y justo al lado se encuentra la torre del homenaje, torreón del antiguo castillo. Cruzando la torre, a unos pocos metros se encuentra la cruz de Gayarre, situada al lado del precipicio y desde donde se obtienen unas vistas impresionantes del cañón que rodea el parque natural.

Monasterio de Piedra, Nuévalos (Zaragoza)

La luz del atardecer baña de color rojizo los muros del monasterio de piedra, que junto al cielo azul purpura crea un ambiente mágico y misterioso.

Monasterio de Piedra, Nuévalos (Zaragoza)

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El Hotel Monasterio de Piedra forma parte de un monasterio del siglo XII, y ofrece habitaciones con vistas al parque o al claustro. Cuenta con un centro de spa y bienestar, además de una piscina al aire libre. En el precio de la habitación está incluido el desayuno y el acceso gratuito al parque.