El Valle de Lozoya es un bello enclave ubicado dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, un mágico entorno enmarcado por una sucesión de cadenas montañosas donde se encuentra el macizo de Peñalara, la montaña más alta de esta sierra, con una altitud de 2.428 metros. Numerosas rutas recorren este extraordinario paisaje natural del Valle del Lozoya, siendo el pequeño pueblo de Rascafría uno de los puntos de partida para conocer este paraje de montañas y bosques. En los alrededores de esta población se encuentran seis lugares que bien merecen su visita, tanto por su valor paisajístico como cultural, los cuales descubriremos a continuación.

Ruta por Rascafria, Madrid

Monasterio de Santa María de El Paular

A apenas 2 kilómetros de la población de Rascafría se encuentra el Monasterio de Santa María de El Paular, al cual podemos llegar a través de un bello paseo que discurre entre la carretera y el río Lozoya. Esta senda se encuentra bajo el cobijo de chopos y fresnos centenarios donde el rumor del agua y el perfume de las plantas aromáticas nos irán acompañando durante el camino, sirviéndonos de excelente preludio para la visita al monasterio.

La primera piedra del Monasterio de El Paular fue puesta el 29 de agosto de 1390, demorándose las obras durante varios siglos, circunstancia por la cual encontraremos en el monasterio elementos góticos, renacentistas y barrocos. En este prolongado tiempo de construcción intervinieron importantes arquitectos como Juan Guas y Rodrigo Gil de Hontañón. También hubo tiempo para hacer dos reformas en el conjunto monástico. La primera de ellas en el año 1755, año en el que se produjo el terremoto de Lisboa, cuyo efecto se llegó a notar hasta en el mismo centro de la península, dañando algunas estancias del monasterio. Producto de esta restauración es la decoración barroca del interior de la iglesia. La segunda reforma se produjo en el año 2009, donde se realizaron unas importantes obras de restauración y climatización del claustro

Monasterio de Santa María de El Paular, Rascafría

Desde sus inicios, el monasterio fue ocupado por la orden de los Cartujos, siendo este complejo monacal la primera fundación cartuja de Castilla y la sexta de España. La vida monástica de Santa María de El Paular se mantuvo ininterrumpida hasta el año 1835, cuando la desamortización de Mendizabal decretó la supresión de todas las ordenes monacales. En 1844 el Estado vende el monasterio a un particular, con la condición de que su nuevo dueño preservara el patrimonio histórico artístico del monasterio. Esta promesa fue incumplida, por lo que el Estado decidió de nuevo comprar el monasterio veinte años después, y para que no se pudiera producir de nuevo este desatino, el monasterio fue declarado en el año 1876 monumento histórico-artístico nacional a petición de la Academia de Bellas Artes.

A principios del Siglo XX, el monasterio albergó entre sus muros a varios intelectuales, entre los que se encontraba Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, filosofo y ensayista perteneciente a la Institución Libre de Enseñanza. Hoy en día se pueden escuchar los cantos gregorianos de los frailes benedictinos, ya que una comunidad de esta orden procedentes de la Abadía de Valvanera, en la Rioja, se instaló en el Paular el 20 de marzo de 1954.

Claustro del Monasterio de El Paular, Rascafria
Claustro

Son los mismos monjes benedictinos los encargados de realizar las visitas guiadas al monasterio quienes nos harán un recorrido mostrándonos diferentes estancias como la Iglesia, la Sala Capitular y el Refectorio. En el interior de la iglesia podremos admirar una de las mayores joyas del arte medieval español, nos referimos al Retablo Mayor, una magnífica obra escultórica en alabastro policromado. Esta obra de impresionante belleza fue realizada a finales del siglo XV, aunque no se sabe con certeza su autoría pues algunos sostienen que este retablo es obra de la escuela Juan Guas y otros afirman que está relacionada con la escuela de Gil de Siloé.

Justo detrás del retablo se encuentra el Transparente, una extraordinaria obra del barroco español realizada por el arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo. El Refectorio es una austera sala construida en el siglo XV en estilo gótico por el artista de origen morisco Abderaman, quien trabajó en El Paular en torno al año 1433. En esta sala hay que destacar un bello púlpito de estilo gótico-mudéjar desde donde un monje efectúa las lecturas durante las comidas.

Otras estancias del monasterio las podremos visitar por nuestra cuenta, como el Claustro, el Patio de la Iglesia y la galería de acceso al monasterio. El claustro es de estilo gótico y fue construido a finales del siglo XIV, destacando de él las bóvedas de las naves, ya que cada una de ellas es diferente de las otras, teniendo cada una de ellas una marcada influencia mudéjar.

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Patio de la iglesia

El monasterio de El Paular está abierto por las mañana de 11 a 14 y por las tardes de 16 a 18. Cómo los horarios de las visitas guiadas pueden sufrir cambios debido a actos litúrgicos, consulta los horarios en la web del monasterio.

Puente del Perdón

Justo enfrente del monasterio, tras cruzar la carretera, se encuentra el Puente del Perdón, construido en el año 1738 para así poder salvar las aguas del río Lozoya y acceder de manera más cómoda al molino de papel de los Batanes. Este molino era una de las fuentes de ingresos más importantes de los monjes, ya que de entre los muchos papeles que aquí se fabricaron salieron las hojas en las que se imprimieron los textos de la primera parte de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes en el año 1605.

La sillería del puente es de granito y está formado por tres bóvedas de medio cañón que derivan en tres arcos de medio punto, estando flanqueado el arco central por dos pilas de planta semicircular que hacen de descansaderos. Una leyenda popular cuenta que este era el puente donde se llevaba a los delincuentes de la zona que iban a ser ejecutados, para que una vez aquí los reos pudieran apelar para conseguir su absolución, de ahí el nombre del Puente del Perdón.

Puente del Perdón, Rascafría

Bosque de Finlandia

Desde el Puente del Perdón podemos acercarnos a un rincón inolvidable que en cualquier época del año resulta evocador; en primavera es una explosión de color; en otoño sus árboles nos muestran una variada paleta de colores ocres, verdes y dorados, mientras que en invierno se cubre de nieve. Se le conoce como Bosque de Finlandia, precisamente por su semejanza con los parajes filandeses. o existen indicaciones, pero una vez cruzado el puente se llega fácilmente por un sendero que sale a nuestra izquierda jalonado de abedules, abetos, chopos y otras especies arbóreas propios de esos paisajes del norte de Europa.

Bosque de Finlandia, Rascafria

Este sendero ahora alfombrado de hojas nos llevará en pocos minutos hasta el interior del bosque donde se encuentra un pequeño lago con un embarcadero y una pequeña casa de madera, mostrándonos una idílica estampa que nos hace sentir emociones que oscilan desde la serenidad hasta la melancolía. Esta pequeña casa de madera antiguamente era utilizada como sauna, un hábito muy común en la cultura finlandesa, otro motivo más que hace que este rincón cercano a Rascafría sea conocido como el Bosque de Finlandia.

Bosque de Finlandia, Racafría

Cascada del Purgatorio

La cascada del Purgatorio posiblemente sea una de las rutas más bonitas del Valle del Lozoya, ya que durante su recorrido se disfruta de un frondoso bosque rodeado de pinos, sauces y avellanos teniendo como telón de fondo unas maravillosas vistas de la Cuerda Larga y los Montes Carpetanos. Esta ruta tiene un recorrido de unos 13 kilómetros ida y vuelta y arranca frente al histórico monasterio de El Paular, cruzando el río Lozoya a través del Puente del Perdón. Una vez pasado el puente la ruta transcurre por un ancho sendero hasta llegar al área recreativa de Las Presillas, donde un poco más adelante el camino, a la vez que se estrecha, se va internando en la frondosidad del bosque.

Cascada del Purgatorio, Rascafria

El sendero es sencillo y cómodo, excepto la parte final, en la que hay que salvar un pequeño tramo de rocas hasta llegar a la cascada del Purgatorio. Esta cascada en realidad está formada por dos saltos de agua consecutivos pertenecientes al arroyo del Aguilón, afluente del río Lozoya. El más alto de ellos tiene 15 metros de altura y para llegar hasta él hay que hacer una trepada algo más complicada por las rocas. Nosotros preferimos quedarnos en la parte baja y disfrutar de las vistas que nos ofrece un mirador del primer salto de agua, una cascada de unos 10 metros de altura de gran belleza. Aunque el origen de su nombre es algo incierto, se cree que tiene relación con los cartujanos que habitaron el monasterio de El Paular hasta la desamortización. Muchos de estos monjes se acercaban hasta los pies de esta cascada para purgar sus pecados a través de la meditación, de ahí que con el tiempo se conozca este salto de agua como la Cascada del Purgatorio.

Cascada del Purgatorio, Rascafría

Piscina Natural de las Presillas

Un buen lugar para descansar después de realizar la ruta de la Cascada del Purgatorio son las piscinas naturales de las Presillas, un área recreativa de amplias praderas acondicionada con mesas y un kiosko. En verano, cuando los días son más calurosos se agradece un refrescante baño en las frías aguas de esta piscina natural que forma parte del arroyo del Aguilón. Esta es una de las mejores piscinas naturales de Madrid, no solo por la calidad de sus aguas, sino también por su fantástico entorno, en cuyo horizonte destaca la cumbre de Peñalara.

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La cascada del arroyo de la Angostura

Después de visitar todos estos lugares cercanos a Rascafría y como colofón a este recorrido nos apartaremos algo más de esta población para llegar hasta el Valle de la Angostura, un valioso rincón natural de frondosos bosques, arroyos, saltos de agua y preciosas vistas a la Sierra de Guadarrama. En este precioso entorno se halla una ruta circular de 6 kilómetros que arranca junto al restaurante La Isla, situado en el kilómetro 31 de la carretera M-604, entre el Puerto de Cotos y el pueblo de Rascafría. El principal atractivo de esta ruta reside en un espectacular salto de agua que forma la Presa del Pradillo, donde las aguas del arroyo de la Angostura o del Lozoya se precipitan formando una hermosa pared de agua, que en invierno se congela convirtiéndose en esta ocasión en una pared de hielo.

Arroyo de la Angostura, Rascafria

Pero más allá de la Presa del Pradillo, presa que a su vez alimenta la antigua fábrica de luz de Rascafría, la ruta continúa recorriendo la orilla derecha del arroyo de la Angostura hasta internase en un frondoso bosque de pinos y robles, hasta que el sendero nos va se parando poco a poco de su orilla. El sendero se va internando cada vez más en una espesura vegetal, hasta que, sin darnos cuenta, nos encontramos cruzando varios afluentes del arroyo a través de diversas pasarelas de madera hasta llegar al Puente de la Angostura, mandado construir por el rey Felipe II, donde lo cruzaremos para volver por el margen izquierdo del arroyo hacía el punto de inicio de esta ruta.

Arroyo de la Angostura, Rascafria
Presa del Pradillo