El norte de Portugal es una zona que nos sorprendió por sus paisajes, su arquitectura, su historia y su belleza natural, reflejada ésta por un agreste entorno de desfiladeros, ríos, cascadas y cañones que conforman el Parque Nacional Peneda-Gerés, cuyo valor ecológico y etnográfico le ha valido también para ser considerado Reserva Mundial de la Biosfera. La historia y tradiciones de este lugar la encontraremos a través de sus pueblos y edificios religiosos, los cuales nos transmiten la esencia cultural de estas tierras llenas de misticismo y misterio, esencia muy arraigada también en la vecina Galicia.

Parque Nacional Peneda-Gerés, Portugal
Vistas del puente subiendo a la cascada do Arado

Existen varias vías de acceso al Parque Nacional Peneda-Gerés, siendo la más conocida la que se encuentra al sur de Ourense, y que transcurre a través del paso fronterizo de Portela do Homem. Este es un puerto de montaña de 822 metros de altura que separa la Serra do Xurés en tierras gallegas, con la Serra do Gerés ya en territorio portugués, llegando a conformar ambas el núcleo de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Gerés-Xurés.

Así que, sin más preámbulos iniciaremos esta ruta en coche por el Parque Nacional de Peneda-Gerés donde conoceremos algunos de los lugares más representativos de este espacio natural, donde la naturaleza se funde con santuarios y monasterios abandonados a través de la hiedra y el musgo que cubren sus piedras.


Bosque de Albergaria y la cascada de Portela do Homem

Entre Portela do Homem y Caldas do Gerés se encuentra el Bosque de Albergaría, uno de los más bellos de este parque nacional, formado en su mayor parte por robles centenarios, aunque también hay pinos silvestres, hayas y abedules, entre otras especies. Su frondosidad nos hace pensar en esos bosques de cuento de nuestra infancia, historias que engarzan con la visión mística que tenían los antiguos sobre estos bosques, donde la penumbra y los rayos del sol filtrándose entre las hojas de los árboles daban pie a historias de gnomos, hadas y trasgos.

Mata de Albergaria, Parque Nacional de Peneda-Gerés

Son varias las rutas que se pueden realizar por este encantador bosque y que nos llevarán a rincones inolvidables, como por ejemplo la Ruta das seis pontes. Pero antes de realizar estas rutas es importante saber que en la carretera que cruza el bosque esta prohibido estacionar el coche, por lo que para realizarlas tendremos que dejar el vehículo aparcado en Portela do Homem.

La ruta que nosotros decidimos hacer es la que lleva hasta la Cascada de Portela do Homem, cuyo sendero se adentra en el bosque durante 800 metros hasta llegar a unas pozas naturales de aguas cristalinas que alcanzan hasta los cuatro metros de profundidad. Sus aguas vertidas a través del río Homem forman en su trayectoria, además de estas pozas, esta espectacular cascada que sirve de punto final a esta hermosa ruta.

Cascada Portela do Homem, Gerés
Cascada de Portela do Homem en la Sierra do Gerés

Pero no solo los árboles de este bosque tienen cientos de años pues entre ellos se conservan vestigios de época romana, nos referimos a la calzada romana de Vía Nova y sus miliarios. Muchos siglos atrás este fue un lugar de paso para los romanos, ya que este tramo de la calzada construida entre lo años 79 y 80 d.C. formaba parte de la vía que comunicaba las ciudades romanas de Bracara Augusta (actual Braga) y Asturica Augusta (actual Astorga), teniendo una longitud de unos 318 kilómetros.

Los miliarios o hitos, como también se les denomina, hacían la misma función que nuestros actuales puntos kilométricos y todavía se conservan un buen número de ellos en esta vía. Hoy en día se conservan muchos tramos de estas legendarias calzadas romanas por toda Europa, norte de África y próximo Oriente, las cuales salvan desfiladeros, suben montañas y cruzan ríos, siendo éstas una prueba del gran conocimiento técnico de los romanos. Es posible recorrer algunos de estos hitos romanos tomando un desvió hacia O Campo do Gerés por una pista de tierra que se adentra en el bosque húmedo y umbrío de Albergaría, y que nos lleva a bordear el embalse de Vilarinho das Furnas.

Calzada romana Vía Nova y sus Miliarios, Sierra do Gerés

Nota: La velocidad máxima a la que se puede circular por el interior del bosque es de 40km/h, como hemos dicho antes no está permitido estacionar y cobran un peaje de 1,50€ entre los meses del 1 de junio al 30 de septiembre.

Mirador de Pedra Bela

Uno de los mejores lugares para obtener una vista general del Parque Nacional Peneda-Geres es el Mirador de Pedra Bela, ubicado a 829 metros de altitud. Desde aquí obtendremos una magnifica panorámica del valle de Geres, la presa de Caniçada, el río Cávado y parte de la playa de Alqueirao. Éste fue un lugar sagrado desde tiempo inmemorial para los antiguos y, no es de extrañar, pues desde las rocas del mirador que parecen altares se ve como en ningún otro sitio como el paisaje y el cielo se juntan, como si desde aquí fuera mas tangible la conexión de los dioses con la tierra.

Mirador de Pedra Bela, Parque Nacional Peneda-Gerés

Cascada do Arado

Después de disfrutar de las impresionantes vistas del mirador descendemos unos 4 kilómetros hasta llegar a un cruce que nos indica la dirección que hay que tomar para llegar a la cascada, situada ésta en el mismo corazón del parque nacional. Tomando esta dirección llegaremos a un puente que cruza el río Arado y, al lado de éste, un tramo de escaleras de piedra que nos acercarán en pocos minutos hasta un mirador desde el cual se contemplan unas preciosas vistas de la cascada do Arado.

Esta cascada tiene una caída de 750 metros de altura, que a su paso va creando una sucesión de saltos por los que se precipitan las aguas del río Arado hasta formar al final una bella poza natural de aguas color turquesa. Desde el mirador, y si lo visitamos en los meses de verano, se puede descender con mucha precaución hasta la poza para darnos un refrescante baño.

Cascada do Arado, Sierra de Gerés

A un lado del mirador continúa una pista forestal que va subiendo paulatinamente y que si la seguimos nos llevará a descubrir otras pozas de agua formadas por el río Arado. Aún así, no será fácil encontrarlas, pues este sendero empezará a separarse del curso del río hasta ascender a una loma. A partir de aquí deberemos estar atentos para poder hallar un pequeño sendero que baja de nuevo hasta el curso del río, donde nos encontraremos unas magníficas pozas de aguas cristalinas mucho menos frecuentadas.

Pozas del río Arado, Sierra de Gerés

Puente de Misarela

El Parque Nacional de Peneda-Gerés esconde rincones idílicos donde la mano del hombre ha sabido crear construcciones perfectamente integradas en la naturaleza, un ejemplo de ello es el Puente de Misarela. Este puente fue construido por los romanos, y junto a las calzadas antes mencionadas conforman un importante vestigio de esta milenaria civilización. Además, el sitio elegido y la forma en que lo construyeron hacen que este puente parezca que siempre haya estado allí, como si formara parte de la naturaleza que le rodea. El puente de Misarela atraviesa el río rabagão, a un kilómetro de su desembocadura en el río Cávado, que junto con la cascada que vierte sus aguas al río forma una de esas imágenes difícil de olvidar por su belleza estética.

Puente de Misarela, Parque Nacional de Peneda-Gerés

Cascada de Tahití

Seguramente la cascada de Tahití, también conocida como Fecha de Barjas, sea las más espectacular del Parque Nacional Peneda-Gerés, y su visión con el entorno que le rodea nos muestra la imagen de un paraíso natural. El ímpetu del río Arado se hace especialmente manifiesto en los diversos saltos de agua que éste va realizando a consecuencia del apreciable desnivel del terreno creando a su paso diversas pozas.

Cascada de Tahití, Parque Nacional de Peneda-Gerés

Para llegar al punto de inicio de esta ruta es preciso conducir por la carretera que uno las poblaciones de Ermida y Fafião hasta llegar a un puente sobre el río Arado donde se puede dejar el coche estacionado. Por el margen derecho del puente descenderemos por un camino muy sinuoso y resbaladizo que pasa junto a unos molinos abandonados y una serie de pozas de aguas cristalinas. A lo largo de todo este recorrido hasta la base de la cascada deberemos tomar muchas precauciones debido al terreno, ya que en algunos tramos deberemos ir bien agarrados a una cuerda para descender. Al final el recorrido habrá valido la pena, una laguna de aguas cristalinas rodeada de arena nos invita a darnos un baño mientras disfrutamos de un bello paraje.

Cascada de Tahití, Parque Nacional de Peneda-Gerés

Ruinas del Monasterio de Santa María das Júnias

Situado en la zona Este del Parque Nacional de Peneda-Gerés, junto al pueblo de Pitos das Júnias, en la provincia de Tras-Os-Montes, se encuentra las ruinas del monasterio de Santa María das Júnias, cuyas piedras cubiertas de musgo y de hiedras recuerdan a paisajes de pintores románticos como Caspar David Friedrich o Carl Gustav Carus. El origen de este monasterio data del año 1147, aunque con el paso del tiempo se hicieron varas reformas y ampliaciones que duraron hasta el siglo XVIII. Lo que vemos hoy en día son parte de las ruinas de este monasterios que en el año 1834 fue abandonado, aunque vuelto a reformar en parte en el año 1986.

Rutinas del Monasterio de Santa María das Júnias

Si quieres más información de este monasterio y de su cascada puedes consultar el artículo que escribimos: Las cascada y el monasterio de Pitoes das Júnias, la belleza del abandono en plena naturaleza

La aldea de Brufe

Al llegar a la aldea de Brufe, situada en la ladera de la Serra Amarela, enseguida nos da la sensación de que el tiempo se ha detenido, hasta incluso para medir el tiempo en las fachadas de algunas de sus casas aún se ven los antiguos relojes de sol, ajena toda ella a los cambios que muchos otros pueblos han experimentado con el transcurrir de los años. Por eso, todavía es posible disfrutar de un interesante escenario rural donde destacan sus molinos de agua, sus casas de piedra y sus hórreos.

La aldea de Brufe, Parque Nacional de Peneda-Gerés

Uno de sus elementos característicos de esta bella aldea, como hemos mencionado antes, son sus hórreos, más conocidos en Portugal como espigueiros. Estas construcciones son graneros elevados que hacen la función de almacén y secadero de diferentes tipos de semillas, además de servir de resguardo contra la humedad y los animales granívoros. Una característica de estos espigueiros son los adornos que vemos en sus techos, se trata de dos cruces situadas una a cada extremo y que simbolizan la protección divina. Esta ornamentación, o más bien amuleto, no es única de los espigueiros de la aldea de Brufe, ya que los podemos ver en otras partes de Portugal como por ejemplo en la población de Lindoso, donde se halla la mayor concentración de estos hórreos o espigueiros, pues nada más y nada menos se encuentran aquí un total de 62 construcciones.

espigueiros en portugal

En Brufe se encuentra el restaurante O Abocanhado, uno de los más populares del país que ofrece además de unas vistas privilegiadas desde su terraza, platos tradicionales como el bacalao, cabrito, jabalí y haciendo honor a la fama de la región la carne barrosa, todo ello regado con un buen vino de Oporto.

¿Buscas alojamiento en el Parque Nacional Peneda-Gerés?

Si estás buscando alojamiento en el Parque Nacional de Peneda-Gerés te recomendamos el hotel Residencial Verde Pinho. Situado en Vilar da Veiga, su ubicación es perfecta para recorrer los lugares más representativos de este parque a un precio muy económico. Dispone de piscina y excelentes vistas a la Albufeira de Carniçada.