Uno de nuestros lugares preferidos en la provincia de Segovia es el Parque Natural de las Hoces del río Duratón, un espectacular cañón con zonas de más de 100 metros de desnivel ubicado entre las poblaciones de Sepúlveda y Burgomillodo. El paso de las aguas del Duratón han excavado en este parque unas profundas hoces formando el paisaje que vemos hoy en día, sirviendo de refugio a numerosas aves rapaces, sobre todo al buitre leonado. Varias son las rutas que nos harán descubrir algunos de los rincones de este paraje kárstico: la senda de los dos ríos, senda del puente de Talcano al puente de Villaseca, senda de la molinilla, senda de la Vega y la que nosotros vamos a realizar, camino a San Frutos.

Parque Natural de las Hoces del río Duratón, Sepúlveda

Camino hacía la ermita de San Frutos

La ruta comienza tomando un camino polvoriento que sale desde la población de Villaseca y que nos conducirá hasta una pequeña explanada donde podremos dejar el coche aparcado, para a continuación seguir el camino a pie. Después de unos dos kilómetros de recorrido se llega a un promontorio rocoso en el que se encuentra situada la ermita y desde donde se obtienen unas formidables vistas, a un lado el pantano de Burgomillodo y al otro un impresionante cortado sobre el río Duratón.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda
Vistas de las hoces con el pantano de Burgomillodo al fondo

Un pequeño puente de piedra construido en el año 1757 nos sirve para cruzar la grieta que nos separa de la ermita. Nada más cruzar el puente se encuentra una cruz de hierro sobre un pedestal de piedra en el que figuran las siete llaves de Sepúlveda. Este número tiene una especial relevancia en esta zona, pues también aparece en las 7 puertas de Sepúlveda, los siete milagros de San Frutos y la cueva de los siete altares, situada muy cerca del puente de Villaseca. La cruz antes mencionada fue levantada en el año 1900 para conmemorar la gran peregrinación que se realizó ese año a este lugar.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

La historia de San Frutos

Las numerosas cuevas horadadas por el agua hicieron que este lugar fuera habitado desde el neolítico, muestra de ello son las pinturas rupestres encontradas en algunas de ellas. Con el paso del tiempo estas cuevas fueron quedando abandonadas, pues el ser humano poco a poco fue estableciéndose en aldeas, prevaleciendo desde entonces la soledad en estos parajes. Fue esta soledad y las numerosas cuevas de la zona lo que propició que algunos eremitas eligieran este lugar para su retiro espiritual, llegando los primeros de ellos probablemente durante el siglo V.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

Uno de los eremitas que se estableció aquí, a mediados del siglo VII, es el protagonista de esta historia, quien junto a su hermano Valentín y su hermana Engracia habitaron una de las cuevas de este paraje, tras haber antes repartido los abundantes bienes familiares a los menos pudientes de su ciudad natal, Segovia. Poco tiempo después dejaron la cuevas para establecerse en diferentes ermitas, siendo posiblemente una de ellas la ermita visigoda de San Frutos, pues la fundación de este templo del siglo VII se le atribuye a él. Según se cuenta, fue aquí donde falleció a la edad de 73 años, siendo enterrado por sus hermanos quienes se retiraron a la ermita de san Zoilo, cerca de la población de Caballar.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

La actual Ermita románica se empezó a construir sobre el antiguo templo visigodo en el año 1093, atribuyéndose esta obra a un monje llamado Michel. Una vez terminada en el año 1100 fue consagrada por el arzobispo de Toledo Bernardo de Siderac. A finales del siglo XII se le añadieron a la ermita dos ábsides laterales sustituyéndose el central, además de construirse una portada y una galería de la que solo quedan algunos restos.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

En el interior de la ermita se realizaron en el siglo XVIII unas importantes obras en las que se incluyeron la realización de un retablo nuevo para el altar de San Frutos.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

Delante de la iglesia se aprecian los restos del pequeño monasterio donde vivieron los monjes benedictinos hasta el año 1834, pues tras la desamortización de Mendizabal tuvieron que abandonarlo. Este abandono propicio que durante los años siguientes el monasterio cayera en ruinas, hasta que en el año 1931 fuera calificado todo el conjunto como Monumento Nacional. Esta calificación con la creación en el año 1992 de la Hermandad de San Frutos han conseguido conservar este monumento.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Ermita de San Frutos, Sepúlveda

La imagen de la ermita solitaria sobre el peñón rocoso y rodeada por el río Duratón nos transmite la paz y tranquilidad que vinieron buscando aquí los antiguos eremitas, pareciéndonos percibir la trascendentalidad que ellos tanto buscaban.

Parque Natural de las Hoces del río Duratón, Castilla y León

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