Desde hace milenios, mucho antes de que se empezara a escribir la historia, el ser humano ya plasmaba en algunas cuevas y abrigos rocosos dibujos y signos que representaban parte del mundo que les rodeaba, convirtiéndose en las representaciones artísticas más antiguas. Pero también se cree que estos dibujos, sobre todo algunos signos indescifrables hoy en día para nosotros, puedan estar muy relacionados con el mundo interior y simbólico de nuestros más remotos antepasados, siendo este un rasgo claramente mágico-religioso. Una clara muestra de este antiquísimo arte lo encontramos en las Pinturas Rupestres de Valonsadero, situadas a unos 7 kilómetros de la ciudad de Soria, en un paraje formado por curiosas formaciones rocosas y árboles entre los que se encuentran robles, quejigos y rebollos.

Pintura rupestre El Mirador, Valonsadero, Soria
Pinturas pertenecientes al abrigo "El Mirador"

Descubrimiento de las pinturas de Valonsadero

Las pinturas rupestres de Valonsadero, como muchas otras de su género, fueron descubiertas por casualidad. El artífice de este hallazgo fue un niño de 12 años llamado Bruno Orden Tierno, quien a finales de los años veinte, pastoreando con sus ovejas por este lugar, descubrió algunas de las pinturas que se encuentran diseminadas en este paraje del Monte Valonsadero. Este hallazgo debió de ser algo realmente curioso para él, pero si lo contó a algunos de sus amigos o allegados seguramente que no pasara de una mera anécdota, y no hay que extrañarse, puesto que en aquella época las pinturas rupestres no tenían el reconocimiento que tienen hoy en día.

Pasaron los años y Bruno se sacó el título de Maestro Nacional, queriendo el destino que en las aulas sorianas donde impartía clases conociera a Teógenes Ortego Frías, inspector de Primera Enseñanza y Comisario Provincial de Excavaciones Arqueológicas. El recuerdo de estas pinturas tenían que estar frescas en su memoria, pues inmediatamente informó a su inspector de su hallazgo años atrás. Ambos se acercaron al lugar para inspeccionarlas, quedando Teógenes Ortego realmente impresionado ante este hallazgo pictórico, hecho que propició que el 11 de agosto de 1951 Ricardo de Apraiz, doctor en historia, las diera a conocer al público a través de un artículo periodístico.

Paraje natural del Monte Valonsadero, pinturas rupestres, Soria

Origen, temática y modo de realización de las pinturas

Desde entonces se han descubierto 35 abrigos rocosos con pinturas rupestres esquemáticas, veinte más que las vistas en un primer momento, convirtiéndose este paraje en uno de los núcleos de arte prehistórico más importante de la Península Ibérica. A estos últimos descubrimientos a contribuido en gran manera Juan Antonio Gómez Barrera, doctor en prehistoria y catedrático en geografía e historia, quien desde los años ochenta ha realizado un exhaustivo trabajo de investigación de las pinturas rupestres de Valonsadero.

Aunque no se sabe a ciencia cierta, los expertos deducen que por el tipo de dibujos estas pinturas podrían tener su origen entre los años 3.000 y 2.000 a.C., siendo realizadas por una población nómada. Estas pinturas muestran un arte de carácter esquemático donde predominan las figuras de humanos y animales junto con un número menor de extraños símbolos, que en muchos casos se escapan a nuestra comprensión. Predominando el color rojo en las pinturas, su técnica pictórica es simple y uniforme, realizándose mediante la aplicación directa de los dedos junto con el uso de sencillos pinceles de pluma, pelo de animal o útiles de madera de punta afilada, aprovechando en algunos casos los salientes de las rocas, buscando de esta manera cierta sensación de relieve o volumen.

Pintura rupestre Los Peñascales, Valonsadero, Soria
Pinturas pertenecientes a los "Peñascales II"

Ruta señalizada por las pinturas rupestres

Hace unos años que se ha habilitado una ruta donde se han seleccionado 11 abrigos teniendo en cuenta la calidad de sus pinturas y fácil acceso. Las paredes y oquedades donde se localizan están protegidas por unas rejas, y cada una de ellas cuentan con un panel informativo para facilitar la observación y comprensión de las distintas pinturas. El recorrido se inicia junto al panel de señalización general ubicado en el aparcamiento superior de Cañada Honda, siguiendo a partir de aquí los hitos direccionales para la fácil realización de esta ruta.

Pintura rupestre La Lastra, Valonsadero, Soria
Pinturas rupestres "La Lastra"

(1) Las Covatillas

El conjunto artístico de las Covatillas debió ser mucho más amplio y rico en detalles, pero solo se ha conservado la figura de un ser antropomorfo junto a un punto oval, a la derecha, y un punto más alargado a la izquierda. Debajo de esta figura también se encuentra una mancha en forma de hoja de hiedra.

Pintura rupestre las Covatillas, Valonsadero, Soria

(2) Covachón del Puntal

En esta amplia pared rocosa se encuentran un buen número de dibujos, pero aunque no han llegado a desaparecer como en el de "Las Covatillas", si es verdad que muchas de ellas están muy desgastadas, haciendo muy difícil su visualización. El dibujo que mejor se observa son una serie de cuatro barras verticales situadas en el lado izquierdo, aunque en esta representación se pueden observar con más dificultad un cuadrúpedo, una figura humana de brazos en asa, además de dos series de lineas ondulantes y paralelas, junto con otros dibujos.

Entre todos estos cabe destacar una extraña figura única entre las pinturas esquemáticas peninsulares. Se trata de dos formas triangulares superpuestas cuyos vértices concluyen en otras tantas espirales. Este motivo es definido por los investigadores como trisceles o trisqueles, relacionándolo con figuras similares aparecidas en objetos metálicos y cerámicos de la Primera Edad del Hierro. Es curioso en este dibujo la presencia de la espiral, representada desde tiempo inmemorial en las más variadas culturas, estando esta curiosa forma presente en la naturaleza en numerosas ocasiones, desde las caracolas hasta la forma de muchas de las galaxias que pueblan el universo.

Pintura rupestre Covachón del Puntal, Valonsadero, Soria

(3) La Lastra

En este conjunto se evidencia una gran diversidad de figuras humanas de diferente tipología, salvo dos cuadrúpedos que se sitúan a la derecha y un grupo de barras, puntos y trazos geométricos. Las pinturas de la parte superior son las menos visibles a causa de la acción erosiva del agua, pero según vamos bajando la vista por la pared rocosa las pinturas van teniendo una tonalidad más oscura haciéndose más visibles.

Pintura rupestre La Lastra, Valonsadero, Soria

(4) El Mirador

Sin lugar a dudas, este abrigo rocoso es el que cuenta con el conjunto de pinturas más completo tanto en número como en variedad de dibujos. La riqueza temática la apreciamos en sus numerosos motivos donde podemos ver aves, líneas en zigzag, espirales, dibujos de cabañas o chozas y cuadrúpedos, además de figuras humanas y astros solares.

Pero si algo hay que destacar en El Mirador es la escenificación de sus dibujos, donde se ve una escena de recolección representada por una figura humana apedreando un árbol del que caen sus frutos. También se ve a un hombre, una mujer y un asno caminando, además de una figura humana con los brazos levantados y piernas abiertas, un claro ejemplo de las figuras orantes tan frecuentes en este tipo de pinturas, idolatrando, quizás, al astro solar.

Pintura rupestre El Mirador, Valonsadero, Soria

(5) Peña Somera

Es en Peña Somera donde se hace más evidente que los autores de estas pinturas prehistóricas eran gentes seminómadas, pues aquí se encuentra representado un pequeño rebaño de doce cuadrúpedos presidido por el sol en lo alto, y vigilado en el lado izquierdo por su pastor. Estos pastores trashumantes aprovechaban las laderas de estos valles cuando hacía buen tiempo para el pastoreo, viviendo en cabañas o chozas, abandonando el lugar en época invernal.

Pintura rupestre Peña Somera, Valonsadero, Soria

(6) Peñón de la Visera

En estas pinturas, una vez más, solo se ve una parte del conjunto original, ya que en este caso a consecuencia de sucesivos desconchados en la pared ha hecho prácticamente desaparecer una docena de motivos, siendo lo más reconocible dos circunferencias tangentes situadas en la base del panel. Entre las figuras mejor conservadas se encuentra ocho figuras antropomorfas, un cuadrúpedo y una tabla o escalera de carro arrastradas por dos figuras. En este conjunto hay que destacar una figura humana de mayor tamaño que las demás, que según los expertos se trata de una figura femenina que porta una azada o un palo de cavar.

Pintura rupestre Peñón de la Visera, Valonsadero, Soria

(7) Covacho del Morro

En este abrigo rocoso se encuentra uno de los paneles más enigmáticos, no solo de esta ruta, sino también del arte esquemático peninsular, puesto que en su treintena de motivos se hallan además de las figuras humanas y animales, otros motivos abstractos de gran simbolismo. Estas figuras abstractas están compuestas de cayados, boomerang o báculos, líneas en zigzags y extraños círculos. Alguno de estos círculos tienen un punto en su centro y unos apéndices ascendentes o descendentes. Los expertos creen que estos misteriosos dibujos puedan representar una escena mágica o ceremonia totémica, donde los motivos circulares representarían máscaras ceremoniales, aunque también sospechan que puedan ser representaciones astrales.

Pintura rupestre Covacho del Morro, Valonsadero, Soria

(8) Peñón del Majuelo

Una grieta natural divide este abrigo rocoso en dos, y no parece casual, ya que en el lado izquierdo, bajo el dibujo de un sol, se hallan figuras antropomorfas junto con algunos cuadrúpedos y una sucesión de líneas horizontales y paralelas que podrían representar un campo labrado o una zona arbórea. Mientras que a la derecha, bajo el dibujo de un circulo que representa la luna se agrupan solo figuras de animales. Este conjunto refleja el pastoreo y la labor agrícola diurna junto con el rebaño ya guardado por la noche.

Pintura rupestre Peñón del Majuelo, Valonsadero, Soria

(9, 10 y 11) Los Peñascales I, II y III

Los Peñascales están formados por tres pequeños abrigos rocosos situados uno junto al otro, y en todos ellos predomina las figuras antropomorfas. Entre las figuras representadas en los Peñascales I hay que destacar una figura humana con una mano bífida, junto con una extraña figura de forma romboidal pintada en negro, que posiblemente hubieses sido realizada por otro artista. En los Peñascales II es donde se hace más evidente el predominio de las figuras humanas, cuya distribución de las mismas parece representar una danza ritual. Por último, en los Peñascales III podemos ver cuatro figuras antropomorfas, dos de ellas cogidos de la mano, pareciendo representar las figuras de un adulto y un niño. Un poco más abajo de estos dibujos se vislumbra una minúscula ave zancuda con un largo pico y cola en horquilla

Pintura rupestre Los Peñascañes, Valonsadero, Soria
Pinturas rupestres pertenecientes a Los Peñascales III

Información de la ruta:

Inicio de la ruta: Aparcamiento de Cañada Honda en el Monte de Valonsadero
Distancia: 1,5 kilómetros
Dificultad: baja.
Recorrido: circular
Tiempo estimado: Aproximadamente 1h
Más información: Rutas por Valonsadero

¿Dónde dormir cerca del Monte Valonsadero?

Te recomendamos varias alojamientos para dormir en la zona:

  • Campos de Castilla: Situado en una zona tranquila de Soria y a pocos kilómetros del Monte Valonsadero
  • Posada del Indiano: Una hermosa casa de estilo colonial rodeada de jardines y ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Soria. Cuenta con spa y sauna.
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