Sobre la orilla derecha del río Milanos, encaramado en la cima de un enorme promontorio rocoso se encuentra el pueblo de Calatañazor, población soriana eminentemente medieval, no solo por su castillo y sus murallas, sino también por sus casas de piedra y adobe con entramados de madera. La mejor manera de contemplar su arquitectura popular es recorrer la calle principal, que en sinuosa ascensión nos irá acercando a típicas casas con soportales de madera antes de llegar a la plaza.

Calle principal, calle Real, Calatañazor, Soria

Calle principal, calle Real, Calatañazor, Soria

La modestia de estas casas con el tiempo han ido ganando en encanto, y si nos fijamos bien están constituidas por dos plantas. La inferior está compuesta por muros de piedra y la superior está alzada por muretes de adobe con entramados de madera de sabina, todo ello enlucido de barro. En el exterior de las casas también podemos ver blasones, balcones y aleros pronunciados.

Calatañazor, Soria

Calle Real, Calatañazor, Soria

Uno de los monumentos de interés con los que cuenta Calatañazor es la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, templo de estilo románico construido en el siglo XII y que posteriormente fue reformado en el siglo XVI con elementos góticos. Su planta es rectangular y cuenta con una nave de dos tramos y una cabecera cuadrada. Lo más curioso de este templo se encuentra encima de los arcos de la puerta de entrada, se trata de un alfiz, cuya forma cuadrada enmarca la parte superior, siendo este elemento de clara influencia islámica.

Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, Calatañazor

Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, Calatañazor

Continuamos recorriendo la calle principal hasta llegar a la plaza, hoy en día algo desangelada por los derroteros de las últimas décadas, que van poco a poco despoblando multitud de pueblos, entre ellos este de Calatañazor, que hoy en día cuenta con solo 60 habitantes. Pero no podemos olvidar que en esta plaza aún perdura un retazo de la historia más remota, se trata de la conocida como Piedra del Abanico, llamada así por estar impresa en su roca las huellas fosilizadas de unos troncos y hojas de una palmera que por su forma simulan un abanico. Según los estudios de los geólogos está palmera tuvo que estar aquí hace unos 10 millones de años e incluso su antigüedad puede que se alargue a los 25 millones de años.

Si retrocediéramos en el tiempo a aquella época parecería que hubiésemos llegado a un mundo nuevo, que en realidad lo era, pues era muy diferente del que conocemos ahora. Estas tierras de inviernos crudos, hace millones de años era un auténtico vergel de climas templados y cálidos, donde a parte de palmeras había otras muchas especies vegetales como ficus, lauros o sauces.

Piedra de ábanico, Calatañazor, Soria

Justo después de la plaza, sobre una pequeña colina se alzan los restos del castillo, cuyo origen se remonta al siglo XIV o XV conservando aún la torre del homenaje, a la que hace unos años se le realizó una restauración. De la muralla que rodea al castillo también se encuentran en pie dos cubos y varios tambores, que en conjunto dominan las vistas del pueblo.

Castillo de Calatañazor, Soria

Castillo de Calatañazor, Soria

Seguimos paseando por las empedradas calles de Catalañazor donde algunas de sus casas tienen grabados curiosos símbolos, algunos de ellos de una total incomprensión para nosotros, pues seguramente tendrán algún significado para quien lo realizó, desde luego todo un enigma.

Pueblo de Calatañazor, Soria

Pueblo de Calatañazor, Soria

Otros, sin embargo, por ser símbolos más universales están abiertos a varias interpretaciones, aunque no por ello estamos seguros del verdadero significado que les quiso dar su autor. Un ejemplo de ello son las imágenes del sol y la luna esculpidos encima de una ventana, y cuya interpretación más común para muchas de las grandes culturas es la que alude al sol como una expresión de la divinidad. La luna, al igual que el sol, según las culturas tienen varias interpretaciones, pero se la suele asociar al aspecto invisible de la naturaleza, al igual que al conocimiento interior.

Pueblo de Calatañazor, Soria

Calatañazor cuenta con dos monumentos más de interés situados a las afueras del pueblo. Uno de ellos es la ermita románica de la Virgen de la Soledad, templo de una sola nave construida a finales del siglo XII que aún conserva su magnífico ábside románico. Este está decorado con un amplio repertorio de canecillos que muestran una serie de cabezas humanas y de animales, a parte de la figura de un músico sentado con las piernas cruzadas tocando un arpa. El resto de la nave, como bien se puede apreciar en las formas de las piedras, son fruto de una reforma realizada en el siglo XVII.

Ermita de la Virgen de la Soledad, Calatañazor, Castilla y León

Canecillo, Ermita de la Virgen de la Soledad, Calatañazor, Castilla y León
Figura de un músico sentado tocando un arpa
El otro monumento de interés son las ruinas de la ermita románica de San Juan Bautista situada enfrente del anterior templo, al otro lado de la carretera. Su origen se remonta a los siglos XI y XII, quedando actualmente en pie solo la base con la portada y el inicio de la espadaña.

Ermita de San Juan Bautista, Calatañazor, Castilla y León

Desde el castillo tenemos una formidable imagen del pueblo rodeada por profundas hoces formadas por el río Milanos, un paisaje natural que se suma al Sabinar de Calatañazor, un pequeño bosque de sabina albar, y a la Fuentona de Muriel, un bello lugar declarado Monumento Natural donde nace el río Abión. Ambos lugares se encuentran a menos de 10 kilómetros de Calatañazor, pero esta parte de la provincia de Soria guarda más sorpresas como los pueblos de El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, completando un itinerario que aúna naturaleza y cultura.

Vistas de Calatañazor desde el castillo
Sabinar de Calatañazor, Castilla y León
Sabinar de Calatañazor
Sabinar de Calatañazor, Castilla y León
Sabinar de Calatañazor

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