En la costa occidental asturiana, entre la montaña y el mar y rodeados de acantilados, emergen pequeños pueblos que se adaptan a la orografía del terreno, un buen ejemplo lo encontramos en la villa marinera de Luarca, cuyas casas blancas contrastan con el paisaje verde que la rodea, de hecho, se la conoce como la villa blanca de la costa verde. Su distribución escalonada entre promontorios naturales le da un encanto especial, además nos permite disfrutar desde su parte más alta de unas formidables vistas del puerto y su salida al mar. Para conocer la esencia de esta villa recorreremos algunos de sus puntos más emblemáticos, muchos de los cuales son un legado histórico y tradicional.

Luarca, Asturas
Vistas del barrio del Cambaral desde la carretera que va al faro

Plaza Carmen y Severo Ochoa de Albornoz

A mitad de camino, por la calle peatonal que va desde el puerto al Ayuntamiento se encuentra esta plaza dedicada a uno de los mayores científicos de España, a la vez, que también está dedicada a su mujer Carmen, nos referimos a la Plaza Carmen y Severo Ochoa de Albornoz. De hecho, como en muchas ocasiones decía el científico, todo lo que era se lo debía a su mujer.

En esta plaza, que hoy lleva su nombre y la de su mujer, rodeada de casas de diferentes estilos y colores, podemos ver una placa en bronce donde se refleja el momento en el que Severo Ochoa recibe en Estocolmo en el año 1959 el Premio Novel de Fisiología y Medicina. Este prestigioso premio fue otorgado por sus investigaciones del (ARN) ácido ribonucleico y (ADN) ácido dexosirribonucleico, galardón que recibió junto a su discípulo Arthur Kornberg. Estas investigaciones fueron decisivas para descifrar el código genético, siendo esta una muestra de la importancia de la ciencia en nuestra sociedad.

Plaza Carmen y Severo Ochoa de Albornoz, Luarca, Asturias

El Muelle de Luarca

El Paseo del Muelle está situado entre dos montañas desde cuyas laderas se descuelgan las casas de fachadas blancas con trazados de colores y tejados de negra pizarra. Este conjunto de casas forman el barrio del Cambaral, uno de los más populares y tradicionales de la villa, pues su origen se remonta a la Edad Media, siendo este uno de los puntos de inicio en el que se asentaron los primeros habitantes de Luarca. El paseo que recorre el muelle conecta la lonja de los pescadores con el Muelle Nuevo, donde se encontraba, hasta no hace mucho, el Museo del Calamar Gigante, desaparecido tras un fuerte temporal que lo dejó inhabilitado. El museo aún no se ha rehabilitado puesto que aún se está buscando un nuevo y mejor emplazamiento donde ubicarlo.

Muelle de Luarca, Asturias
Puerto pesquero de Luarca y al fondo el Barrio del Cambaral


Mesa de los Mareantes

Dentro del Barrio del Cambaral se encuentra la conocida como Mesa de los Mareantes, monumento levantando entre los años 1955 y 1959 en honor al antiguo gremio de marineros. Esta obra fue realizada por el escultor y pintor Goico Aguirre, quien realizó una mesa elaborada en pizarra junto con dos bancos de piedra y un gran panel semicircular, en el que se representa una reunión de maestres de naos del siglo XV. Estos marineros se reunían para organizar la campañas balleneras, además de decidir si se salía o no a faenar en los días de tempestad.

Mesa de los Mareantes, Luarca, Asturias

Ermita de la Virgen Blanca, el cementerio y el Faro

Junto a la Mesa de los Mareantes pasa la carretera que conduce al Faro y a la Ermita de la Virgen Blanca o La Atalaya, como también se la conoce. Desde aquí se obtienen unas formidables vistas del mar Cantábrico, incluso podemos ver la Playa de las Arreas, aunque esta playa la podremos ver mejor desde un mirador situado un poco más abajo de la ermita.

La ermita, tal como la vemos ahora, es prácticamente del siglo XVIII, ya que fue en este siglo cuando se realizaron las mayores reformas, obra promovida por Rafael Tomás Menéndez de Luarca. Todo parece indicar que fue en el siglo XIII cuando se construyó la primera ermita, a la que en siglos sucesivos se le realizaron varias reformas, siendo la última antes mencionada las más importante.

Ermita de la Virgen Blanca, Luarca

El nombre de la Virgen de la Blanca proviene según la tradición de una imagen de la Virgen hallada en una cueva labrada por el mar conocida como Cueva de la Blanca, que atraviesa a través de un túnel la Punta del Focicón, conectándose con la ya mencionada Playa de las Arreas. En el interior de esta ermita se encuentra dentro de una hornacina la imagen del Buen Jesús Nazareno, obra barroca de finales del siglo XVII y principios del XVIII que es muy venerada por las gentes del lugar e incluso por muchos turistas.

Playa de las Arreas, Luarca
Playa de las Arreas

En la Punta del Focicón también se encuentra el Faro de Luarca, que junto a la ermita y el cementerio conforman un conjunto que desde la atalaya en la que se encuentran parecen querer adentrarse en la mar. La construcción del faro se remonta al año 1862, cuya torre de 10 metros de altura contiene en su cúspide una lampara de 500 W, alcanzando su haz de luz 20 millas de distancia. Se tiene constancia según los archivos históricos que desde el siglo XIV se utilizaba el campanario de la ermita como faro, ya que en ella se encendía una luz que orientaba a los barcos que se acercaban a la costa.

mirador de El Chano, Luarca
Vistas desde el mirador de El Chano

El cementerio de Luarca, por su situación privilegiada y sus monumentales mausoleos, le ha valido para estar encuadrado dentro de los diez cementerios más bonitos de España. En él se encuentran enterrados varios personajes ilustres, pero sin lugar a dudas el más conocido de ellos es el científico Severo Ochoa, del que ya hemos hablado y del que seguiremos hablando más adelante, ya que encontraremos muchas referencias sobre él en nuestro recorrido por Luarca. Otros personajes ilustres enterrados aquí son Evaristo Casariego, escritor y periodista enterrado en un bello panteón; o la escritora y poetisa Nené Losado Rico.

Cementerio de Luarca

Capilla de San Roque y el Mirador de El Chano

En la parte más alta de la villa de Luarca se encuentra la capilla de San Roque y el Mirador de El Chano, lugar éste al que accederemos después de subir unas escaleras y recorrer la callejuelas del Barrio de la Pescadería donde pasaremos por bonitas casas, siendo este barrio uno de los más típicos de Luarca. La capilla fue construida a finales del siglo XVII en estilo barroco y es de una gran simpleza, y por lo que pone en una inscripción situada en cima de la puerta fue reedificada en este lugar en el año 1916, pues esta capilla en su origen se encontraba en la misma villa de Luarca.

Capilla de San Roque y San Martín, Luarca

Desde este mirador se obtienen las mejores vistas de Luarca, ya que desde aquí se contempla casi la totalidad de su entramado urbano, cuya panorámica abarca desde la zona urbana más moderna hasta las casas escalonadas del barrio del Cambaral. Otra imagen excepcional es ver como el río negro de manera serpenteante atraviesa el pueblo hasta desembocar al mar, siendo éste a su vez atravesado por varios puentes. También desde aquí se obtiene una formidable vista de la Atalaya, que al anochecer cuando el faro se enciende recrea uno de esos momentos mágicos donde su luz no sólo sirve para orientar a los barcos, sino también para avivar los sueños de quién la contempla.

Mirador de El Chano, Luarca

Casas de Indianos, prosperidad venida del otro lado del atlántico

Una de las características más reseñables de la villa de Luarca la encontramos en el Barrio del Villar, situado a las afueras de la población, pues aquí se concentran el mayor número de casas de indianos de toda Asturias. Las casas de indianos son edificaciones construidas por emigrantes españoles que fueron a buscar fortuna a América desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX. Algunos de ellos regresaron a su lugar de origen construyéndose formidables casas que servían como fiel reflejo de las fortunas adquiridas en tierras americanas. Asturias, al igual que otras comunidades abiertas al mar fueron las que más número de personas aportaron para esta clase de viajes por circunstancias obvias.

Empezaremos este recorrido por las casas de indianos visitando Villa Cristina, situada en la misma entrada del Barrio del Villar. Este edificio fue construido en el año 1889 en estilo neorrenacentista por el arquitecto Juan Miguel de la Guardia, quien en su diseño plasmó una decoración de clara influencia historicista, utilizando para ello elementos decorativos tales como guirnaldas, palmetas, espejos, rosetas, veneras, volutas y motivos florales. Otro elemento arquitectónico a subrayar es su puerta de entrada al interior, decorada con dos columnas adosadas de estilo corintio, puerta por la que pasaron muchas veces sus antiguos inquilinos, Macario Fernández y Cristina Pérez.

Casas de indianos, Luarca

De este conjunto de casas de indianos sin lugar a dudas la mas fascinante, tanto por su diseño como por su abandono, es Villa Excelsior. Este edificio fue construido en el año 1912 y está rodeado por un jardín con una gran variedad de arboles. Aunque antaño era un autentico vergel lleno de flores, hoy en día se encuentra cubierto por la maleza. Su imagen da pie a muchas historias fantásticas, pero su propia historia es ya de por si fascinante.


Casas de indianos, Luarca

Si quieres más información sobre esta casa puedes consultar el artículo que escribimos de Villa Excelsior, una mansión abandonada en Luarca

Aunque en la actualidad se la conoce como Villa Mercedes, en el pasado se la conoció con otros nombres como Villa "La Zarzuela" o en su origen Villa Benigna. Es una pequeña casona con pocas referencias artísticas pero con un cromatismo y belleza indudables. Fue construida en el año 1907 por encargo de un personaje llamado Luis Suárez del que no he podido o sabido encontrar mas información. Actualmente es una propiedad privada.

Casas de indianos, Luarca

De todo este conjunto de casonas Villa Rosario es una de las que posee más elementos decorativos fruto de su restauración. Fue construida en el año 1880 por Juan Miguel de la Guardia, arquitecto que realizó varios trabajos en este barrio de Luarca. Este trabajo fue encargado por el matrimonio formado por Gervasio Martínez y Salome González Álvarez de Canero, quienes hicieron fortuna en Argentina. De hecho el nombre de esta Villa proviene de la ciudad argentina de Rosario como homenaje a la población donde vivió el matrimonio.

Unos años más tarde, concretamente en el año 1915, la Villa es comprada por Ramón García, indiano también procedente de Rosario, quien la utilizaría junto con su familia como residencia de verano. Lo primero que hizo Ramón García fue encargar la restauración de la fachada de la casona, contratando para ello al arquitecto Julio Galán Carvajal. La fachada que vemos hoy en día es fruto de ese trabajo, cuya culminación se produjo en el año 1919.

Casas de indianos, Luarca

Justo enfrente de Villa Rosario se encuentra un palacete cuyo nombre guarda relación con la anteriormente citada villa. Su nombre es Villa La Argentina y fue construida en el año 1899 por el ya conocido arquitecto Juan Miguel de la Guardia. El promotor de esta obra fue Manuel García Fernández, quién junto con su hermano José hicieron fortuna en Argentina, en un principio por separado, aunque después ambos fundaron una sociedad llamada "García Fernández hermanos" que les propició un gran beneficio. Esta sociedad instalada en Tucumán contaba con varias instalaciones donde se procesaba la caña de azúcar, obteniendo además del azúcar, alcohol, ron y otros productos.

Villa la Argentina tiene un marcado estilo ecléctico, siendo su galería acristalada de hierro fundido situada en la fachada principal lo que más llama la atención de este palacete. La edificación es de planta cuadrada y se completa con una capilla de estilo neogótico y un jardín formado sobre todo por árboles procedentes de América, costumbre muy arraigada por los indianos como recuerdo de su paso por tierras americanas. En la actualidad este palacete alberga un hotel con 16 habitaciones cuya decoración está inspirada en la Belle Epoque.

Casas de indianos, Luarca

Finalizamos nuestro recorrido por las casonas del Barrio del Villar visitando Villa Carmen, antigua residencia de Severo Ochoa. Esta casona fue construida a finales del siglo XIX por el ya celebérrimo arquitecto Juan Miguel de la Guardía, siendo ésta una obra encargada por Ventura Olavarrieta, un indiano procedente de Cuba. Unos años más tarde, más concretamente en el año 1905, Ventura Olavarrieta vendió la casona a José Ochoa, padre del gran científico de Luarca, quién la llamó Villa Carmen como homenaje a su mujer Carmen de Albornoz.

Aunque Severo Ochoa no nació en esta casona sino en una casa del centro de Luarca cercana a la Plaza que lleva su nombre y el de su mujer, fue en Villa Carmen donde pasó sus años de infancia en época estival, ya que durante el invierno vivió en Gijón para ir a la escuela. Aunque desde 1990 Villa Carmen tiene otros propietarios, esta casona siempre estará ligada a Severo Ochoa, uno de los grandes científicos españoles que junto a Ramón y Cajal consiguieron el Premio Nobel. De hecho, el interés de Severo Ochoa por la biología fue gracias a las publicaciones que leyó del gran neurólogo.

Casas de indianos, Luarca
Villa Carmen

Para conmemorar a esta bellísima villa asturiana recurriremos a unas palabras de Severo Ochoa sobre su querida Luarca que dicen así:

Si bien nací en una calle del pueblo de Luarca cercana a la iglesia, mi conciencia de Asturias se inicia en la vecina aldea de Villar, sobre la meseta que termina en abrupto y bellísimo acantilado constantemente batido en su base por el mar. Allí es donde veraneábamos desde que tengo uso de razón. Al Sur, la montaña, suave, con todos los tonos verdes imaginables; al Norte, el mar Cantábrico.

Dónde alojarse en Luarca

En cuestión de hoteles la villa marinera de Luarca cuenta con estupendos alojamientos que gozan de una ubicación muy céntrica, como es el caso del Hotel Villa de Luarca, que además tiene la playa a tan solo 300 metros. Actualmente es uno de los edificios más bonitos de Luarca y sus habitaciones tienen una decoración muy elegante.