El Rey Felipe II fue un personaje peculiar, no sólo fue uno de los monarcas más poderosos de la historia, sino también fue un gran seguidor del mundo esotérico pues tuvo mucha relación con varios alquimistas, algo que chocaba con su catolicismo a ultranza. Este interés en el mundo esotérico y simbólico quedó bien plasmado en la mayor construcción mandada construir por el monarca, nos referimos al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, cuyas dimensiones, diseño y simbolismo le han hecho acreedor de ser considerado desde finales del siglo XVI, la Octava Maravilla del Mundo. Felipe II buscaba recuperar el mito del Rey Salomón, considerándose él mismo un fiel reflejo y por lo tanto heredero de aquel mítico y sabio rey de las sagradas escrituras, no en vano era un rey muy versado, conocedor de varios idiomas, amante de la música, la literatura y la arquitectura, en suma, un hombre renacentista propio de su época.

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Felipe II en busca de su propio templo de Salomón

Para ello, igual que hizo el personaje bíblico, tenía que construir su propio Templo de Salomón o Templo de Jerusalén, que era también cómo se conocía a aquella mítica construcción. El lugar que eligió Felipe II para erigir su gran proyecto fue las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, a los pies del Monte Abantos, monte sagrado de los carpetanos que allí habitaron allá por la época prerromana. Este pueblo de origen Celta ya supo apreciar la magia de este lugar, al igual que hizo Felipe II, que ya sabia de las fuerzas telúricas de este emplazamiento. Para tal colosal obra el monarca necesitaba a un gran geómetra que dominase el número, el peso y la medida. El elegido fue el arquitecto Juan Bautista de Toledo, uno de los más destacados de su época y conocedor de las técnicas de Vitruvio, arquitecto del siglo I a. C. y "De la Divina Proporción", obra del matemático y geómetra Luca Pacioli, donde escribe sobre el número áureo además de otros temas también relacionados con la arquitectura.

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
Vistas del Monasterio de El Escorial desde el mirador del Monte Abantos

Toda esta sapiencia sobre geometría sagrada de Juan Bautista de Toledo fue la inspiración para realizar su plano de El Escorial, iniciándose las obras en el año 1563. Durante el tiempo que duraron las obras intervinieron otros arquitectos como Juan de Herrera, Juan de Minjares, Giovanni Battista Castello y Francisco de Mora, convirtiendo al monasterio según avanzaban las obras en un edificio pluriforme, puesto que Felipe II decidió añadir al convento y a la basílica otras estancias como el panteón, el colegio, el palacio y la biblioteca, culminando la obra de este gran edificio en el año 1584.

Pero si hay que destacar a alguno de los arquitectos antes mencionados ese es Juan de Herrera, pues es junto a Juan Bautista de Toledo los que más elementos arquitectónicos aportaron al monasterio. A él le corresponde la construcción de la fachada occidental, la basílica y el templete del patio de los evangelistas. En un edificio de estas características tenía que estar presente el número Phi o sección áurea, cosa que cumple el Monasterio de El Escorial, fiel reflejo de la divina proporción, el equilibrio perfecto, teniéndolo muy presente todos los arquitectos que intervinieron en la obra.

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Nada mas atravesar la portada principal constituida por una pequeña puerta adintelada, rodeada por ocho columnas dóricas, nos encontramos con el patio de los reyes, cuyo nombre se debe a los seis reyes de Israel, los cuales se encuentran representados en sendas estatuas colocadas en la fachada principal de la iglesia situada al fondo del patio. Estos reyes son David, Salomón, Ezequías, Josafat, Josías y Manasés, magníficas figuras realizadas por el escultor Juan Bautista Monegro.

Aquí se ve la diferencia con respecto a otras iglesias o catedrales donde se representan en sus portadas a vírgenes y santos y no a los reyes de Israel como en el caso de la portada de la iglesia de El Escorial, siendo ésta otra clara evidencia que constata la estrecha relación entre el monasterio de El Escorial y el templo de Salomón, pues de alguna y otra manera estos reyes del antiguo testamento intervinieron en la construcción de este mítico templo. De hecho, el verdadero responsable de que estas figuras estén en la portada de la iglesia se debe a Benito Arias Montano, teólogo y humanista contratado por Felipe II como bibliotecario de El Escorial, quien le sugirió que si quería hacer un verdadero templo de Salomón tenia que colocar estas figuras.

Patio de los Reyes, Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
Patio de los Reyes y portada de la Basílica

El Monasterio de El Escorial y su relación con la alquimia

De los numerosos alquimistas que tuvieron relación con el monarca hay que destacar a Leonardo Fioravanti, el alquimista mas importante de Europa en aquel tiempo. Él fue el encargado de construir en la torre de la botica, un horno destilatorio o torre de destilación donde se destilaban las quintaesencias, buscando así convertir el plomo en oro, cuya simbología alquímica representa la purificación del alma. No consiguieron tal propósito, pero si consiguieron unos elixires hechos de hierbas que establecieron los principios de lo que se llamaría el movimiento novator, donde nació gran parte de la medicina que conocemos hoy en día. Justo al lado de la torre de la botica se encuentra el jardín de los Frailes, cuyo desnivel del terreno o talud hizo que fuera comparado con los jardines colgantes de Babilonia. Este jardín constituido por parterres ejerce además de mirador, pues ofrece unas fantásticas vistas de la meseta.

Estanque de la Huerta El Escorial
Fachada sur del monasterio con el jardín de los Frailes y el estanque de la Huerta

La Biblioteca, epicentro del saber en El Escorial

Ya que hemos mencionado la biblioteca de El Escorial seguiremos hablando de ella, ya que para Felipe II esta era la estancia mas importante de todo el conjunto monástico, pues a raíz de su gran curiosidad quería un lugar donde se guardase todos los saberes que había conocido el hombre, hasta incluso los prohibidos por la iglesia. Para evaluar y clasificar esta biblioteca el monarca contrató al ya mencionado Benito Arias Montano, una de las personas más eruditas y sabias de aquella época, autor de varias obras filosóficas y teológicas e interesado por la cultura hebrea y el esoterismo, tema sumamente espinoso en aquellos tiempos, circunstancia ésta que le hizo ser muy cauto ante las miradas inquisitoriales.

La biblioteca está formada por varias estancias como el salón de manuscritos, el salón de verano y el salón alto, aunque estas estancias están hoy en día en desuso. Sólo está abierto al publico el salón principal, pero no nos quedaremos defraudados porque esta estancia es una autentica maravilla, no sólo por sus estanterías llenas de libros sino también por su decoración, sobre todo si miramos al techo, donde veremos una espectacular bóveda de cañón dividida en siete apartados, los cuales están decorados con pinturas al fresco que representan las siete artes liberales, el Trivium ( Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Quadrivium (Aritmética, Música, Geometría y Astrología). Este conjunto queda completo con los frontispicios, que representan por un lado a la Filosofía y por otro a la Teología. Esta magnífica obra es del arquitecto y pintor Pellegrino Tibaldi quien la realizo junto con sus colaboradores, entre los que se encontraba Bartolomé Carducho, tomando éstos como referencia La Capilla Sixtina del palacio del Vaticano.

Biblioteca del Monasterio de El Escorial
By José Luis Filpo Cabana from Wikimedia Commons

La magnífica biblioteca de El Escorial está compuesta sobre todo por dos grandes composiciones bibliográficas, una dedicada a manuscritos y otra dedicada a libros impresos. En la primera composición se encuentran manuscritos griegos, latinos, hebreos, árabes, castellanos y de otras lenguas, habiendo obras como el "Códice Aureo", "De baptismo", el "Codex Regularum", la "Ilíada", el "Saber de Astronomía" o el "Libro de la Vida". En cuanto a la composición de libros impresos hay sobre todo ejemplares de los siglos XV y XVI donde se encuentran obras como "De Civitate Dei", el "Comprehensorium", las "Fábulas de Esopo" o "El libro de San Cipriano". Además la biblioteca cuenta con otras colecciones de grabados, dibujos o libros de cuentas, junto con archivos de música, documentos y hagiográficos.

Antes de terminar de hablar de la biblioteca no quiero dejar la oportunidad de comentar algo sobre la Esfera armilar que se encuentra en el salón principal. Esta esfera representa el sistema solar y era utilizada para el estudio de los movimientos de los astros, según cuentan las teorías del astrónomo Claudio Ptolomeo. Esta pieza fue construida por Antonio Santucci en la cuidad de Florencia en el año 1582 para el cardenal Fernando de Medici, pero poco después este se la envió a Felipe II como presente diplomático, quien tras tenerla varios años en al Alcazar de Madrid decidió finalmente enviarla al Monasterio de El Escorial en el año 1593.

Biblioteca del Monasterio de El Escorial

Nos despedimos del Monasterio del Escorial no sin antes echar un vistazo desde el mirador del Puerto de la Cruz Verde, obteniendo una nueva perspectiva de esta magnífica construcción. Desde aquí, con la vista del monasterio, las montañas y el cielo parecen cobrar sentido las teorías que dicen que aquí se busco las confluencias telúricas y cósmicas para crear un Axis mundi, un eje que conectará el cielo con la tierra a la vez que confluyeran todos los rumbos de una brújula, en suma, un vórtice que conectara el microcosmos con el macrocosmos.

El Monasterio de El Escorial desde el mirador del Puerto de la Cruz
El Monasterio de El Escorial desde el mirador del Puerto de la Cruz verde.

Horario de visita: de martes a domingo de 10 a 18. Lunes cerrado