En un escondido rincón del Prepirineo aragonés, bajo un abrigo rocoso que le da nombre se encuentra el Monasterio de San Juan de la Peña, uno de los cenobios con más historia y leyendas de Europa, pues entre sus paredes albergó uno de los objetos más enigmáticos del cristianismo medieval, el mítico Santo Grial. Se trata de la copa utilizada por Jesús en la Última Cena para consagrar el vino, y desde ese pasaje reflejado en los cuatro evangelios canónicos han surgido multitud de leyendas con respecto a las vicisitudes por las que ha pasado este misterioso cáliz, siendo el que estuvo en el monasterio de San Juan de la Peña el que mas posibilidades tiene, según los expertos, de ser el original.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca, Aragón

Origen e historia del Monasterio de San Juan de la Peña

Para encontrar el origen del Monasterio de San Juan de la Peña nos tenemos que remontar al siglo X, época en la que se construyó una iglesia prerrománica dedicada a San Julián y Santa Basilisa, y cercana a ésta un pequeño centro monástico dedicado a san Juan Bautista, origen del actual cenobio. De hecho, esta zona del prepirineo aragonés fue antes del siglo X lugar de asentamiento de eremitas, hecho que seguramente propicio el nacimiento de estos dos centros religiosos.

Es muy posible que a finales del mismo siglo de su fundación el monasterio fuera abandonado, aunque en el siglo XI gracias a las donaciones de varios monarcas y señores de Aragon y Navarra fue reconstruido para instalar en él a monjes procedentes del Monasterio de Cluny, siendo a partir de entonces renombrado con el nombre de san Juan de la Peña aludiendo al abrigo rocoso en el que se encuentra integrado. El monasterio también se convirtió en uno de los centros de peregrinaje dentro del Camino de Santiago, ya que en su interior albergó durante mucho tiempo el Santo Cáliz, hechos que sin embargo no impidieron que el monasterio fuera decayendo a finales del siglo XII, acentuándose esta circunstancia durante todo el siglo XIII.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

Durante los siguientes siglos el monasterio siguió prácticamente olvidado por las instituciones, viviendo los monjes que aquí habitaron de manera muy austera, siendo una de las pocas concesiones durante este periodo la construcción en el siglo XV de la capilla gótica de San Victorián. Pero el hecho que acabó de manera casi definitiva con la vida monástica en San Juan de la Peña fue el incendio acaecido en el año 1675, motivando esta circunstancia el traslado de los monjes a un nuevo monasterio construido un año después del incendio y situado unos cientos de metros mas arriba del de San Juan de la Peña, en la conocida como pradera de San Indalecio.

San Juan de la Peña, Jaca, Aragón
Capilla gótica de San Victorian

El Monasterio de San Juan de la Peña no fue del todo abandonado, ya que se quedaron en él dos monjes, un número reducido que se fue manteniendo hasta la desamortización de Mendizabal de 1835, momento en el que la vida monástica desapareció por completo en San Juan de la Peña, ya que el cenobio paso a ser propiedad de la nación. A pesar de su desalojo y abandono el monasterio fue declarado Monumento Nacional en el año 1889, hecho que sin duda dio pie a principios del siglo XX a una restauración dirigida por el arquitecto Ricardo Magdalena.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

La declaración del monasterio como Sitio Nacional en 1920 fue el preludio para una nueva reforma llevada a cabo entre los años 1984 y 2009, en el que entre otras cosas se consolido la estructura del edificio bajo la dirección del arquitecto Ramón Bescós, además de restaurarse las pinturas interiores por medio del taller de Liberto Anglada. En septiembre del 2011 se iniciaron unas nuevas reformas en el que se restauraron el Panteón de los Nobles y las pinturas murales de la iglesia inferior. En la actualidad el monasterio cuenta con un centro de interpretación y un pequeño museo que nos hará tener una mayor compresión de la historia y la vida monástica de este singular cenobio.

Diseño arquitectónico de San Juan de la Peña

A continuación haremos un recorrido por algunas de las estancias de este fantástico monasterio donde apreciaremos su evolución arquitectónica a través de los años. El Monasterio de San Juan de la Peña en su conjunto está dividido en dos niveles, una parte inferior donde se encuentra la primitiva iglesia mozárabe junto a una estancia conocida como la Sala de los Concilios, y una superior donde se encuentra otra iglesia situada justo encima de la iglesia mozárabe, junto al Panteón Real, El Panteón de Nobles, El Claustro y varias dependencias monacales que en la actualidad albergan el museo.

Iglesia inferior

Esta iglesia dedicada a los santos Julián y Basilisa es el testimonio más antiguo del primitivo monasterio consagrado en el año 920. La iglesia está formada por dos naves separadas por dos arcadas de medio punto, convergiendo éstas en dos ábsides cuadrangulares a través de otros dos arcos de medio punto. Estos ábsides están excavados en la misma roca y se comunican entre si a través de una pequeña ventana de falsa herradura.

Iglesia inferior, Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

Sala de los Concilios

Comunicada a través de un vano peraltado con la iglesia inferior se encuentra la sala de los concilios, la cual sirvió de dormitorio para los monjes que aquí habitaron. Es una estancia de planta trapezoidal dividida en ocho tramos que se encuentran separados por arcos rebajados, y cada tramo está cubierto por bóvedas de cañón. El nombre de esta estancia se debe a una historia errónea en la que se cuenta que aquí se organizó un concilio a mediados del siglo XI, aunque este acontecimiento no tiene ningún fundamento histórico.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

Iglesia Superior

Durante tres siglos, desde el año 1071 hasta el año 1399, estuvo en esta iglesia el Santo Cáliz, siendo precisamente en este periodo donde aparecieron las primeras leyendas y obras escritas sobre el Grial, del cual hablaremos más adelante. Esta iglesia se encuentra justamente encima de la iglesia inferior y está formada por una nave de tres tramos separados por fajones de medio punto. También consta de una cabecera formada por tres ábsides de planta semicircular, siendo de mayor tamaño el ábside central, en el cual se encuentra una réplica del Santo Cáliz, estando actualmente el original en la Catedral de Valencia.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

Claustro

Uno de los elementos más significativos del monasterio original es sin duda el Claustro, cuyo valor artístico es comparable a otros claustros como el del Monasterio de Santo Domingo de Silos o el del Monasterio de San Juan de Duero. El Claustro de San Juan de la Peña es de estilo románico y en él se aprecia la obra de dos talleres diferentes, puesto que una parte de sus capiteles fueron realizados a finales del siglo XI, y en ellos se encuentran representados figuras de animales fantásticos, además de motivos geométricos y vegetales.

Hay otro grupo de capiteles cuya datación se sitúa en la segunda mitad del siglo XII y son obra de un personaje conocido como Maestro de Agüero o de San Juan de la Peña. Se trata de un genial artista con una particular forma de representar los ojos de sus personajes, pues son bulbosos y desproporcionados, pudiéndose apreciar esta singular característica de su arte en otros edificios religiosos del norte de Aragón y de Navarra en los que también trabajó.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

La iconografía de los capiteles de este claustro fueron una auténtica biblia de piedra, pues en él se encontraban representados muchos pasajes de este libro sagrado, hoy incompleto por la prácticamente desaparición de los capiteles situados en el lado Sur y Este.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

Pero aún quedan varios pasajes bíblicos como por ejemplo el Ciclo de la Infancia de Cristo donde se encuentran representados los pasajes de la Anunciación, la Visitación y el Anuncio de los pastores. Hay otras escenas que hacen alusión a la vida pública de Cristo como por ejemplo la representación de las Bodas de Canaá.

Capiteles, claustro, Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

El origen del Santo Grial y su periplo por tierras oscenses

Ya hemos mencionado antes el vínculo existente entre del Santo Grial y el Monasterio de San Juan de la Peña, pero el Santo Grial antes de llegar a este cenobio paso por muchos otros lugares, sobre todo en el mismo Aragón. Aunque para hablar de este misterioso objeto antes tenemos que ir a la misma raíz de donde surge este mito, porque el Grial tiene muchas más connotaciones legendarias.

Se supone que el Santo Grial es una copa o cuenco que aparece en la Última Cena, pero en realidad la mención del cáliz en la biblia es efímera y además no se le menciona como Santo Grial. En realidad el primer autor en mencionar el Grial fue Chrétien de Troyes en su obra "Perceval", también conocida como "Le Conte du Graal", una compilación de versos compuesta por más de 9.000 versos escritos entre los años 1181 y 1191. La obra está inacabada y en ella su autor hace mención a un Grial que en ningún momento se le denomina "Santo" ni se le nombra como "el Grial", pero serán estos versos los que den comienzo a la leyenda del Grial.

Santo Grial, Monasterio de San Juan de la Peña
Réplica del Santo Grial en el Monasterio de San Juan de la Peña

El Grial empezó a ser conocido por toda Europa gracias a los escritores Robert de Boron y Wolfram von Eschenbach, y fue gracias a sus escritos cuando el Grial empezó a adquirir ese halo que le envuelve de magia y misterio. Robert de Boron menciona el grial en sus obras "José de Arimatea" e "Historia del Santo Grial", escritas ambas a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. En ellas el autor convierte el "Grial" en "El Santo Grial", además se cuenta que José de Arimatea lleva la copa a la isla de Ávalon, un lugar legendario que simboliza las tierras paralelas o de otras dimensiones donde el espacio y el tiempo se difuminan. Este lugar mágico posiblemente esté basado en un emplazamiento real y todo apunta a la ciudad de Glastonbury, población situada al sur de Inglaterra que antaño se encontraba ubicada en un terreno elevado rodeado de pantanos.

Santo Cáliz de la Catedral de Valencia

El poeta Wolfram von Eschenbach también menciona el Grial en su obra "Parzival", un conjunto de poemas con más de 24.000 líneas escrito en la primera década del siglo XIII. Escrito en gótica cursiva, cuenta la historia del joven Parzival quien tras haber crecido en la profundidad de un bosque decide recorrer mundo en busca de conocimiento. Esta es sin duda la auténtica simbología del Grial, puesto que la búsqueda de esta copa no es la búsqueda de este objeto en sí, sino del conocimiento o el saber, aprendizaje que no se consigue tras este objetivo, pues el conocimiento es adquirido durante su búsqueda. Esta obra sirvió de inspiración al compositor Richard Wagner para componer sus operas Lohengrin y Parsifal en los años 1850 y 1882, en plena época del romanticismo.Todas estas obras muestran al Santo Grial no solo como un mero objeto sagrado, sino también como un símbolo espiritual, filosófico y mágico.

Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca

El periplo del Santo Grial comienza cuando San Pedro parte desde Jerusalén hacía Roma llevando consigo el cuenco de la Última Cena, objeto que sin lugar a dudas se convertiría en una de las primeras reliquias del cristianismo. En Roma estuvo hasta mediados del siglo III, época en la que el Papa Sixto II decidió encomendar la reliquia a San Lorenzo para que la llevara a su tierra natal en Huesca, ya que en Roma  el emperador Valeriano reclamó para sí los tesoros de la iglesia romana.

El primer lugar al que fue a parar en tierras oscenses fue a la casa de San Orencio y Santa Paciencia, padres de San Lorenzo, permaneciendo en este lugar hasta que en el siglo VIII Acisclo, obispo de Huesca, decidió llevar el Grial consigo hasta los montes de Yebra de Basa para ponerlo en buen recaudo por el avance musulmán en la Península Ibérica.

Después de varios años en este lugar, el Grial pasó por diferentes centros religiosos como el Monasterio de San Pedro de Siresa, la iglesia románica de San Adrián de Sasabe y la iglesia de Bailo, hasta que en el año 1044 fue a parar a la catedral de Jaca, donde no estuvo mucho tiempo, pues en el año 1071 el Obispo Don Sancho I, después de renunciar a su cargo, decidió llevarse el Grial a su retiro en el Monasterio de San Juan de la Peña.

Iglesia de San Adrián de Sasabe, Borau
Iglesia románica de San Adrián de Sasabe

La llegada del Grial a San Juan de la Peña atrajo a muchos peregrinos procedentes del Camino de Santiago, motivo por el cual el Grial a comienzos del siglo XIV fue montado sobre un pie en forma de naveta con reborde de oro, además de añadirle dos asas también de oro adornadas con perlas y piedras preciosas. De esta manera el antiguo cáliz pasó de ser un pequeño cuenco de calcedonia a ser una fastuosa copa, siendo éste un fiel reflejo de en lo que se estaba convirtiendo la iglesia, cuyas enseñanzas cada vez se alejaban más del cristianismo primitivo, donde la solidaridad y la humildad eran su base.

Catedral de Jaca, Aragón
Catedral de Jaca

Horarios y tarifas: Puedes consultar estos datos en la web oficial del Monasterio de San Juan de la Peña

Dónde Dormir

Si estás buscando alojamiento cerca del Monasterio de San Juan de la Peña nosotros te recomendamos el Hotel eurostars Reina Felicia situado en Jaca. El alojamiento tiene una ubicación muy buena para conocer este monasterio, la catedral de Jaca, su ciudadela y muchos otros lugares de interés de esta zona de Aragón.