No sabemos por qué los edificios abandonados nos causan una extraña fascinación, es cómo si sus muros derruidos guardaran un antiguo secreto, un misterio aún por desvelar. Ésta clase de sensación se acentúa más si cabe en las ruinas de abadías y monasterios, pues a su enigmático abandono se suma la espiritualidad que aún subyace en sus piedras, las cuales parecen reverberar el eco de antiguas oraciones y cánticos. Uno de estos recintos sagrados en abandono es el Monasterio de Santa María das Júnias, ubicado en la comarca del Barroso, dentro del Parque Nacional de Peneda-Gerés. Aunque no está muy lejos de la aldea de Pitoes das Júnias, este monasterio, al igual que muchos otros, se encuentra en un lugar solitario y en permanente contacto con la naturaleza, en un valle estrecho a orillas del río Campesinho.

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Origen e historia del Monasterio de Santa María das Júnias

Este lugar aislado fue el elegido por un grupo de eremitas que poco a poco fueron creando una comunidad, dando origen a una ermita prerrománica fundada en el siglo IX. Pocos vestigios quedan de esta ermita, pues en el año 1147 este recinto fue ampliamente remodelado para albergar en él frailes benedictinos, fecha que ha quedado grabada en dos sillares situados en el lado derecho del portal norte. Fue a mediados del siglo XIII cuando el monasterio comenzó a seguir la regla de la Orden Cisterciense, creada tras la fundación de la abadía de Císter por Roberto de Molesmes en el año 1098.

Los años siguientes fueron prósperos, por lo que a principios del siglo XIV se iniciaron unas reformas dando lugar a la construcción del claustro y la ampliación de la capilla mayor. El monasterio fue creciendo gracias a unas obras iniciadas en el siglo XV con la construcción de algunas dependencias y la capilla del templo, aunque ésta no duró mucho tiempo, pues la sedimentación se encargó de derruirla poco a poco.

Monasterio Pitoes das Júnias

Habría que esperar hasta el siglo XVIII para que se aconteciera una nueva reforma, esta vez en la iglesia, donde además se decoró el interior con varios retablos dorados. Sin embargo, a mediados de ese mismo siglo el monasterio empezó a tener un número menor de monjes, a la vez que los ingresos iban disminuyendo. Estos hechos parecieron anticipar el final de la vida monástica en este monasterio, puesto que casi un siglo después, más concretamente en el año 1834, se ordenó en Portugal la extinción de las ordenes religiosas masculinas, algo parecido a lo que ocurrió en España con la desamortización de Mendizabal acaecida en año 1836.

Monasterio de Pitoes das Junias

Después de varios años de abandono, en el que la maleza empezó a encaramarse sobre los muros del monasterio, un gran incendio acontecido en la segunda mitad del siglo XIX precipitó su ruina, siendo desde entonces una vaga y melancólica imagen de lo que antaño fue. Este tiempo de monasterios abandonados, en plena época del romanticismo, hizo que estas ruinas fueran ensalzadas evocando la belleza del abandono, y así estuvieron durante mucho tiempo, hasta que en la segunda mitad del siglo XX las administraciones consideraron que estas ruinas eran un patrimonio valioso que había que preservar.

Un ejemplo de ello es el Monasterio de Santa María das Júnias, ya que en el año 1986 la Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales realizó unas obras de restauración. Su preservación también propició querer saber un poco más de su historia, por lo que en los años 1994/1995, el Parque Nacional de Peneda-Gerés puso los medios para que se llevara a cabo una intervención arqueológica del claustro y de la cocina, siendo hoy en día este monasterio clasificado como Patrimonio Nacional.

Monasterio de Pitoes das Júnias

Un monasterio de diferentes estilos arquitectónicos

Las reformas realizadas en el monasterio durante diferentes épocas ha creado un conjunto arquitectónico de diversos estilos, de hecho, aunque su estructura es románica, podemos ver en su cabecera algunos elementos góticos. Es reseñable destacar la portada románica de la fachada principal, en cuyo tímpano se encuentra perforando la piedra en su parte central la forma de una cruz de Malta dentro de un círculo, y en ambos lados de ésta, tres perforaciones circulares en formación triangular. Debajo del tímpano se encuentra un dintel decorado con flores cruciformes de formas estilizadas, y cubriendo este conjunto dos arquivoltas, la interior lisa y la exterior decorada con figuras geométricas.

Monasterio de Pitoes das Júnias

La mayoría de las reformas acaecidas en los últimos años han recaído en la iglesia, hecho por la cual se muestra integra gracias al recubrimiento del techo con un tejado de tejas, y la construcción de un campanario del siglo XVIII de doble ventana con dos pináculos y un reloj de sol datado en el año 1777.

Ruinas monasterio de Santa María de Júnias

La iglesia es de una sola nave de forma rectangular cubierta por un techo de madera, albergando en su interior una capilla mayor decorada con un retablo barroco situado en la cabecera, estando ésta separada del resto de la iglesia por un arco de medio punto flanqueado por dos altares. El origen románico de este templo se hace patente en su sobriedad, solo contrarrestada por la presencia de un friso decorado con el típico ajedrezado jaqués y la decoración de las dos puerta laterales, las cuales, al igual que la portada principal, tienen en sus respectivos tímpanos horadada la cruz de Malta.

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Imagen de Jose Antonio Gil - Wikimedia

El claustro fue construido poco después de establecerse la orden del cister, quedando actualmente tres arcos sustentados por dos pilares rectangulares y el ala adosada a la cabecera de la iglesia, lugar donde se encontraban los dormitorios de los monjes. También hay que destacar los dos capiteles de los pilares, los cuales se encuentran decorados con elementos vegetales, y al otro lado del claustro el espacio donde se hallaba la cocina, de la que aún se conserva su chimenea de forma cónica

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Chimenea de la cocina

La situación geográfica del monasterio, cerca de Santiago de Compostela, nos hace sospechar que éste fue un lugar de paso y reposo para aquellos peregrinos de la Edad Media que realizaban el Camino de Santiago desde tierras portuguesas. Además, cerca de este monasterio, dentro de la maravilla natural que es el Parque Nacional de Peneda-Gerés se encuentra la Cascada de Pitoes das Júnias, una de las muchas cascadas que se hallan en la región del Barroso.

Cascada de Pitoes das Júnias

Un cartel situado en el mismo aparcamiento del monasterio de Santa María nos indica el camino a seguir hacía la cascada de Pitoes. Después de recorrer unos 350 metros por una pista adoquinada llegamos a un nuevo aparcamiento. Desde aquí parte la ruta que en unos 600 metros nos llevará hasta el mirador de la cascada, donde los últimos 300 metros transcurren por una pasarela de madera que cuenta con rampas y escaleras que salvan el desnivel del terreno.

Cascada, Pitoes das Júnias

Una vez en el mirador obtendremos unas excelentes vistas de esta cascada, cuyas aguas procedentes del arroyo de Pitoes se precipitan en un salto de 30 metros de altura. Tras el salto y después de varios desniveles del terreno donde se forman pequeñas cascadas, el agua termina su recorrido en un precioso lago rodeado de grandes piedras junto a un roble centenario, donde según cuenta la leyenda habita un duende. Para llegar a este idílico lugar se puede coger un estrecho sendero que parte desde el mirador, el cual desciende hasta la misma base de la cascada, donde tendremos una perspectiva diferente de este bonito salto de agua, y tal vez también podremos ver, quien sabe, a ese duende que citan las leyendas.

Cascada, Pitoes das Júnias