En un periodo concreto de la historia, entre los siglos V y VI, un grupo de eremitas llegaron al valle de Valdegovía en Álava para llevar una vida ascética y contemplativa en este paisaje solitario de bosques, ríos y arroyos. Estos eremitas aprovecharon los abrigos rocosos de la zona para construir unas cuevas que les sirvieran como cobijo, además de templos para el culto, horadando para ello pacientemente la roca, al igual que hicieron los eremitas que construyeron las cuevas de Laño y Santorkaria en el condado de Treviño. Las cuevas del valle de Valdegovía, al igual que las cuevas antes citadas, son una de las mejores muestras del eremitismo en la península, perdurando como centros de culto hasta el siglo XVIII, y cuyo abandono han generado a su alrededor una aureola de misterio que percibimos nada más llegar al lugar.

Prisciliano y el eremitísmo

Estos eremitas cristianos encontraron en estos lugares la soledad y sobriedad que ellos buscaban, no en vano, eran seguidores del movimiento priscilianista, desarrollado por el obispo de Ávila Prisciliano, quien a finales del siglo IV inició un pensamiento en el que criticaba la opulencia y autoridad de la iglesia institucionalizada que se estaba empezando a crear. Prisciliano, inspirado por la Gnosis y el Maniqueísmo creía en un cristianismo ascético, en el que solamente se rendía culto al Espíritu Santo, siendo uno de los precursores del movimiento monacal. Prisciliano también proclamó que las mujeres tuvieran el mismo derecho que los hombres para ejercer las funciones eclesiásticas, sirviendo como ejemplo sus adeptos, en cuyas celebraciones litúrgicas, tanto hombres como mujeres, bailaban y oraban en bosques y cuevas durante la noche.

Cuevas eremíticas de los Moros, Corro, Valdegovia, Álava
Cueva de los Moros, Corro (Álava)

Estas cuevas eremíticas situadas en el municipio alavés de Valdegovía siguen el trazado del Sendero Histórico GR-1, ruta que engloba vestigios muy interesantes sobre este tipo de abrigos y cuevas, con conjuntos en San Martín de Valparaíso, Corro, Pinedo y Tobillas.


Cuevas de los Moros I y II, Corro

Cerca del pueblo de Corro, en una zona conocida como Solapeña se encuentran las cuevas de los Moros, dos grutas artificiales horadadas por los ermitaños que llegaron aquí entre los siglos V y VI. Estos fueron los primeros asentamientos cristianos en Álava, pues aunque en la península el cristianismo se asentó definitivamente en el siglo III, en estas tierras donde habitaban los vascones tardó algo más en llegar por estar muy arraigados aquí los cultos paganos.

Cueva de los Moros I, Valdegovia, Álava
Cueva de los Moros I
La cueva de los Moros I cuenta con una entrada que da acceso a una estancia de planta rectangular que contiene una serie de sepulturas, algunas de ellas sobreelevadas con respecto al suelo. Estas sepulturas datan aproximadamente del siglo IX, época en el que la cueva abandonaría su función de vivienda para convertirse en ermita.

Cueva de los Moros I, Valdegovia, Álava
Interior de la cueva de los Moros I
La cueva de los Moros II, situada muy próxima a la anterior, cuenta con dos puertas de acceso a una misma estancia de aspecto ligeramente circular. Esto se debe a que en un principio esta cueva estaba dividida en dos, hasta que en algún momento de su historia parte de la pared que las separaba fue derruida, formando el arco de piedra que ahora las comunica. Posiblemente esto se hizo para convertirla en ermita, una conjetura muy probable, pues se sabe que durante mucho tiempo esta cueva fue utilizada como ermita bajo la advocación de San Juán.

Cueva de los Moros I I, Valdegovia, Álava
Cueva de los Moros II

En su interior se encuentran varias sepulturas de distintas tipologías, aunque algunas de ellas son prácticamente inapreciables, ya que durante el siglo XX vivió aquí un vendedor ambulante que suprimió la repisa lateral, además de modificar algunas de las sepulturas.

Cueva de los Moros I I, Valdegovia, Álava
Cueva de los Moros II

Cómo llegar a las cuevas de Corro: Circulando por la carretera A-262 dirección Tobillas y, antes de llegar a Corro, veremos a nuestra derecha un área recreativa y una señalización a las cuevas. Debemos dejar el coche aparcado aquí y continuar andando por un camino que sale a nuestra izquierda durante uno 150 metros hasta los eremitorios. En todo momento está señalizado.


Cueva eremítica de Santiago, Pinedo

Escondida en un frondoso bosque, cerca del pueblo de Pinedo, se encuentra una de las cuevas más singulares de este conjunto de Valdegovía, se trata de la cueva eremítica de Santiago, cuya extraña fisonomía hace volar la imaginación a quien la contempla pues parece sacada de un cuento. Esta formación rocosa estuvo bajo la advocación de Santiago Apóstol, manteniendo el culto religioso como ermita hasta el siglo XVIII. Distribuida en dos alturas las estancias se comunican a través de una escalera con dos peldaños, siendo el piso inferior utilizado como vivienda para el eremita y el piso superior como lugar de culto, donde se encuentra una hornacina.que antiguamente contenía la imagen del Ápostol Santiago.

Cueva eremítica de Santiago, Pinedo, Valdegovia, Álava

El eremitorio de Santiago también fue un lugar de enterramiento, pues se encuentran tumbas antropomorfas en la parte alta de la cueva y debajo del abrigo rocoso situado en un lateral. Esta es solo una de las 127 cuevas artificiales existentes en Álava, cuya presencia nos recuerda el paso de estos eremitas y ascetas por esta tierra, quienes buscaron aquí su comunión con Dios y con ellos mismos.

Cueva eremítica de Santiago, Pinedo, Valdegovía, Álava

Cómo llegar a la cueva de Pinedo: Circulando por la carretera A-262 nos dirigimos hacía Pinedo, y poco antes de llegar al pueblo veremos que sale a nuestra derecha una carretera estrecha con una indicación a las cuevas.

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