La belleza de la naturaleza se expresa de forma magnífica en el cañón de Añisclo, uno de los lugares más singulares dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Durante la época glacial las lenguas de hielo fueron labrando pacientemente en la roca de la meseta este profundo cañón, por cuyo lecho discurren ahora las aguas del río Bellós formando a su paso pozas y saltos de agua. Esta sencilla ruta por el Cañón de Añisclo discurre paralela al río Bellós entre impresionantes paredes calizas de gran altura, hasta la ermita de San Úrbez y el molino de Aso, todo ello rodeado por grandes bosques de hayas y abedules.

Cañón de Añisclo, Aragón

Antes de llegar al punto de inicio de esta ruta tenemos que recorrer el desfiladero de Las Cambras a través de una estrecha y sinuosa carretera (HU-631) que parte del pueblo de Escalona. Durante la época de Semana Santa y los meses de verano su circulación se ve restringida a un solo sentido desde Puyarruego a San Úrbez por el fondo del cañón, pudiendo realizar la vuelta desde Bureba por otra carretera. En los 13 kilómetros que nos separan del aparcamiento de San Úrbez tendremos la posibilidad de aparcar el coche en alguno de los apeaderos que nos iremos encontrando en la carretera, pudiendo así disfrutar de la belleza de este desfiladero.

Cañón de Añisclo, Aragón
Estación de aforo del río Bellós en el desfiladero de las Cambras

Ruta circular de la ermita de San Úrbez

La ruta comienza en el mismo aparcamiento de San Úrbez, una vez estacionado el vehículo en una pequeña explanada. A continuación tomamos el camino del fondo del cañón de Añisclo, junto al panel que indica la posición exacta donde nos encontramos y el circuito a seguir. El primer tramo de esta ruta es una amplia pista de tierra que pasa junto a una pequeña casa forestal, desde donde se obtienen unas fabulosas vistas del cañón y del encuentro de los ríos Aso y Bellós, además de una buena panorámica de la ermita de San Úrbez.


Ermita de San Úrbez, Cañón de Añisclo, Aragón

Paulatinamente el amplio camino pronto se va transformando en un estrecho sendero que nos adentra en un bosque de abetos, pinos, encinas, avellanos, hallas y robles,... donde en apenas unos minutos se bifurca en otro sendero que nos lleva hasta las ruinas del antiguo molino harinero de Aso.

ruta a la ermita de San Úrbez, Cañón de Añisclo, Aragón

Después de un corto descenso aparece ante nosotros los restos del antiguo molino, cuyas paredes cubiertas por la vegetación muestran la enigmática simbiosis entre la naturaleza y las piedras de estas ruinas. Si miramos a través de la puerta aún podemos ver una piedra de molino cubierta de musgo y el eje de una polea, elementos que nos muestran su antiguo quehacer, la molienda del grano, aunque posteriormente también fue utilizado para la producción de energía eléctrica.

Molino de Asó, Cañón de Añisclo, Aragón

Regresamos de nuevo al sendero principal y continuamos el circuito de San Úrbez hasta llegar a la Cascada del río Aso. Las mejores vistas se obtienen desde el puente metálico que atraviesa el río, ofreciéndonos una magnífica imagen del torrente de agua precipitándose al fondo de una profunda grieta en la roca.

Cascada del río Aso, Cañón de Añisclo, Aragón

Tras cruzar el puente, el sendero desciende ahora por el margen derecho del río, adentrándose de nuevo en el bosque hasta llegar a la parte más baja de la ruta, donde encontraremos otro puente, esta vez de madera. Aquí el cañón se abre y el río Bellós forma bellas pozas de agua color turquesa, formando una maravillosa estampa que seguro encandiló al escritor y fotógrafo parisino Lucien Briet, quien recorrió el Pirineo Aragonés en el año 1881. La admiración que le produjo este lugar al escritor quedaron reflejadas en su obra "Bellezas del Alto Aragón", con estas palabras:

"Entre las grandes manifestaciones de la naturaleza no conozco nada comparable a un desfiladero estrecho y variable, por el que se oye el estruendo de un torrente del que se puede beber. ¡Qué felicidad me produce vagar por este paraje, perderme en él a mi antojo, disfrutando de un rincón salvaje, interesado en todas y cada una de las particularidades que encierra y capaz de comprender todo el encanto y toda la poesía!." Lucien Briet

Cañón de Añisclo, Aragón

Seguimos paralelos el curso del río ganando altura paulatinamente, asomándonos de vez en cuando a algún que otro mirador natural desde donde obtenemos una bonita panorámica del cañón. Desde uno de estos miradores observamos a lo lejos la silueta de la ermita de San Úrbez, situada bajo la gran peña de las Puntas de Sestrales, sobre la confluencia de los ríos Aso y Bellós.

Cañón de Añisclo, Aragón

La historia de la ermita de San Úrbez se remonta al siglo VIII, cuando un monje llamado Urbicio, procedente de Burdeos, decidió asentarse en este rincón del cañón de Añisclo como eremita para meditar y vivir en armonía con la naturaleza. El abrigo natural donde se asienta la ermita fue el lugar elegido por Urbicio para su retiro espiritual. Para ello, aprovechó la cavidad rocosa como techumbre, teniendo nada más que construir un sencillo muro con una pequeña ventana y una puerta con arco de medio punto. Con su ganado recorrió todos estos parajes haciendo buenas obras allá donde iba, ganándose el favor y la admiración de todas las gentes de Fanlo y el valle de Vió.

Ermita de San Úrbez, Cañón de Añisclo, Aragón

A lo largo de la ruta, si vamos atentos, tendremos la ocasión de ver a uno de los habitantes del cañón de Añísclo, nos referimos al lagarto ocelado. Este reptil es uno de los mayores lagartos de la península ibérica, llegando a medir más de 60 centímetros. Una de sus características es su hermoso color verde amarillento jaspeado de puntitos negros y azules.

Lagarto ocelado, Cañón de Añisclo, Aragón

Esta sencilla ruta termina en el puente de San Úrbez, situado a 980 metros de altitud sobre el río Bellós. Aunque deslucido por el moderno puente ubicado sobre él, es un bello ejemplo de los típicos puentes medievales construidos en piedra caliza. Después de contemplar las fabulosas vistas que se obtienen del desfiladero del río Bellós, regresamos de nuevo al aparcamiento a través de la carretera, completando así esta ruta circular.

Puente medieval en el Cañón de Añisclo, Aragón

Ruta a la ermita San Úrbez:

Inicio de la ruta: Aparcamiento de San Úrbez
Distancia: 2 kilómetros
Dificultad: baja
Tipo: circular
Tiempo estimado: Aproximadamente 1 hora
Señalización: muy bien señalizado con paneles

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