Con este magnífico prologo de René Huygue, en el que describe con gran maestría la esencia de los cuadros, os mostramos cinco obras pertenecientes a la pintura europea expuestas en el museo del Louvre. Estas obras han sido elegidas algunas por su temática y otras por su gran expresividad, donde intentaremos profundizar en las sensaciones que el pintor ha querido expresar a través de sus obras.

"Ante todo, hemos de tener presente que el cuadro, tan completo y tan vivo, múltiple e insondable como la misma vida psíquica que refleja, es un espejo en el cual se lee la faz de los hombres. En él se ven a la vez la inspiración y la realización de una obra. Y como en la cara, hay que saber ver el espíritu que se encierra en el cuadro. Todo está presente en una pintura: la imagen, y a través de ella, el concepto del mundo exterior que nos brinda el autor, la orientación de su curiosidad, de su pensamiento, de sus deseos y de sus temores. Todo lo que él busca comunicar a los otros, con este mensaje silencioso, está inmerso en un ambiente que es el de su sensibilidad y en el cual se agita imprecisa, aun ignorándolo el autor, la llama de sus personalidad íntima, de su ser más secreto y profundo." René Huygue escritor y miembro de la academia francesa.

Cuadros, museo del Louvre, París, Francia


La Gioconda, Leonardo da Vinci

Comenzamos hablando de uno de los cuadros más universales y del que más se ha hablado y escrito posiblemente en la historia del arte, se trata de la Gioconda, obra de Leonardo da Vinci, uno de los genios más grandes de la historia. Su persona representa la época gloriosa del Renacimiento, no en vano este sabio se aventuró en campos tan variados como la arquitectura, la pintura, la botánica, la anatomía, la hidráulica y la aerodinámica.

La Gioconda o La Mona Lisa, como también se la conoce, retrata a Lisa Gherardini esposa de Francesco del Giocondo, sobrenombre con el que era conocida y que da título a esta obra. Aunque esta es la versión más aceptada, otras teorías apuntan a que el personaje representado pudiera estar formado por varios modelos e incluso que fuese el propio Leonardo da Vinci, siendo este solo uno de los enigmas de los muchos que guarda este cuadro.

La Gioconda, Mona Lisa, museo del Louvre, París, Francia
La Gioconda (1506)

La enigmática sonrisa de la Mona Lisa también ha dado mucho de que hablar, pues la expresión y forma de sus labios transmiten según la parte del cuadro que mires una sonrisa burlona o melancólica, aunque según la observamos nos llega a proyectar otras emociones, quizás proyecciones de nuestro propios sentimientos. Estos efectos producidos se debe a la técnica del sfumato, donde lo contornos y las formas se difuminan sin dejar rastro alguno de las pinceladas, dando una sensación de tridimensionalidad y profundidad.

También la mirada nos llega a confundir, dándonos la doble impresión de que nos mira a nosotros a la vez que mira al infinito, preguntándonos si Leonardo da Vinci buscaba confundir al espectador, haciéndonos creer que el personaje cobra vida. Todos estos efectos se acentúan con el paisaje onírico que la rodea, donde los ríos y las montañas cubiertas por la bruma parecen envolverse en el misterio de la naturaleza.

La Gioconda, Mona Lisa, museo del Louvre, París, Francia

Introducción de un joven en las siete artes liberales, Botticelli

La pintura de Sandro Botticelli se caracteriza por la delicadeza y el sentimentalismo, y sus temáticas iniciales estaban relacionadas con temas religiosos, pero al introducirse en el circulo de los medicis sus pinturas se dirigieron hacía temáticas relacionadas a la filosofía neoplatónica. Este pensamiento estuvo muy vinculado a sus mecenas y se caracterizaba por un misticismo cargado de ideales y espiritualidad, siendo un ejemplo claro el fresco del que hablaremos a continuación.

Este fresco fue pintado por Botticelli en el año 1484 en la Villa Lemmi, muy cerca de Careggi, en Florencia, y estuvo durante varios siglos oculto bajo varias capas de pintura, hasta que finalmente fue trasladado junto con otros frescos al museo del Louvre. Esta pintura representa a un joven que ha sido formado en las siete artes liberales, la retórica, la dialéctica, la aritmética, la gramática, la geometría, la astronomía y la música, estando representadas por figuras de mujeres. La temática de este fresco se ambienta en el espíritu neoplatónico, reflejando un acto de iniciación hacía estos saberes encuadrados en dos partes denominados: El trivium y el quadrivium.

cuadros, Sandro Botticelli, Museo del Louvre, París
Introducción de un joven en las siete artes liberales (1484), de Botticelli

Retrato de Madame Vigée-Lebrun con su hija Julie

Elisabeth-Louise Vigée se especializó en el retrato, aunque también realizó unas decenas de paisajes. Sus obras se caracterizan por el uso del color y del claroscuro, dándoles un aire poético, realzando un estilo que mezcla elementos neoclásicos y románticos. Este retrato en el que aparece con su hija muestra la hermosura femenina, donde ambas se abrazan tiernamente. Los colores otoñales se hacen patentes en el cuadro, sirviendo como alegoría al recogimiento, la reflexión y la meditación.

Retrato, Vigée Lebrun, Museo, Louvre, París
Vigée Lebrun con su hija Julie (1789)

Las bodas de Caná, Paolo Véronèse

Paolo Véronèse fue el máximo representante de la pintura veneciana en su época y realizó obras de temas religiosos y mitológicos, reflejándose en sus obras unas delicadas trazas llenas de colorido. Las bodas de Caná es un cuadro de grandes dimensiones con una medidas de 677x994 centímetros. La obra representa un pasaje del Evangelio de San Juan donde se celebra la boda de Caná, en la región de Galilea.

Por sus dimensiones en este lienzo aparecen un gran número de personajes, entre los que se encuentran Jesucristo, la Virgen María y algunos de sus discípulos. La arquitectura de alrededor es de estilo Renacentista, donde se aprecian columnas de tipo jónico y corintio, y en la composición general del cuadro se utiliza una gran gama de colores, destacando el lapislázuli junto con otros colores cálidos. Este pasaje de la biblia es conocido por el milagro que realizó Jesucristo cuando al finalizar la fiesta se quedaron sin vino, fue entonces cuando Jesús ordenó llenar de agua unas tinajas convirtiéndolas después en vino.

Las bodas de Caná, Paolo Veronese, Museo del Louvre, París

La virgen de las Rocas, Leonardo da Vinci

En esta obra Leonardo da Vinci eligió pintar un pasaje apócrifo referente a la infancia de Jesús, donde se representa a Juan el Bautista de niño refugiado dentro de una gruta, encontrándose dentro de ella con la Sagrada Familia en su viaje a Egipto. La composición del cuadro es piramidal y se centra mediante la colocación de las figuras, siendo el vértice superior la cabeza de la Virgen y el niño Jesús como punto central. Esta escena está rodeada por las rocas y plantas de la cueva, y en el ambiente se aprecia un halo de misterio, producto del claroscuro utilizado por Leonardo mediante la lenta fusión del negro y del blanco por medio del sfumato. Esta fusión entre la luz y la sombra en la que se encuentran la Virgen, los dos niños Juan y Jesús y el ángel señalando, nos invita a indagar en sus significados herméticos.

La virgen de las rocas, Leonardo da Vinci, Museo del Louvre, París
La Virgen de las Rocas, 1486

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